Complicidades al descubierto
La Dirección Nacional de Control de Drogas tiene muy poco que exhibir cuando se trata de las detenciones de narcotraficantes importantes, lo cual puede ser un reflejo de los niveles de infiltración que los capos han logrado en ese organismo desde su fundación.
Los capos más importantes detenidos hasta el momento han sido Rolando Florián Féliz y Quirino Ernesto Paulino Castillo.
El primero fue arrestado en 1996 cuando la Policía Nacional, dirigida por el entonces recién reintegrado general Enrique Pérez y Pérez, investigaba el asesinato de dos policías en los alrededores del Jardín Botánico. Antes de eso, el ya reconocido capo escapaba de manera extraña de todas las persecuciones que dirigía la DNCD.
El otro ha sido Quirino Ernesto Paulino Castillo, detenido en diciembre de 2004 gracias a una operación en la que participó activamente la agencia antinarcótica norteamericana DEA, justo en momentos en que se estrenaban autoridades civiles y militares.
Florián Féliz escapaba de la persecución de los agentes de la DNCD minutos antes de que éstos llegaran.
Paulino Castillo, cuando se sintió acorralado llamó a un contacto suyo de la agencia antinarcótica, quien en esa ocasión no pudo hacer nada por él. Así consta en una de las grabaciones disponibles aún en la edición digital de EL DÍA.
En los últimos días ha quedado muy claro que infiltraciones del narcotráfico al más alto nivel de la DNCD y la Policía Nacional se deben los extraños escapes de José David Figueroa Agosto y Ramón Antonio del Rosario Puente (conocido como Toño Leña y al que se le atribuye ser ficha clave en la recepción de la droga bombardeada por avionetas en la región Este).
A lo mejor ha llegado el momento de que se le dé carácter a la conformación de una unidad especializada en la persecución del crimen organizado que funcione desde la Procuraduría General de la República y que a su vez cuente con la más avanzada tecnología, lo cual le permitiría también vigilar a las otras agencias estatales.