No cabe duda ya, se están dando los pasos en el presente para una transición que se presenta como una turbulencia a un sistema monetario internacional más seguro y eficiente que el que prevalece en la actualidad.
El sistema monetario internacional ha sufrido varias transformaciones en los últimos doscientos años como por ejemplo cuando se abandonó el patrón oro en los años 70 por Nixon y la Reserva Federal y el actual sistema de tipos flexible en cada país. De todas formas, la constante ha sido casi siempre una sola moneda: el dólar estadounidense.
Hasta la Primera Guerra Mundial la libra esterlina era la moneda regente, luego tras una época turbulenta entre la libra y el dólar este último terminó imponiéndose. El reinado del dólar comenzó desde la instauración en Bretton Woods en 1944 con la creación del Fondo Monetario Internacional (FMI) que a pesar de numerosas crisis financieras en todo el mundo se mantiene vigente.
Pero ya han aparecido nuevos competidores como el euro y el renminbi (moneda china) y la pregunta por consiguiente es ¿qué ocurrirá en dicha competencia monetaria geopolítica? ¿Cómo podemos prepararnos? Las lecciones que nos da la historia ayudan a visualizar escenarios al tiempo de prepararnos y hacer planes de emergencia para entrar en esta fase del sistema monetario internacional.
Todavía se mantiene el predominio del dólar lo que convierte a Estados Unidos como el banquero del mundo que goza de privilegios exorbitantes, es el proveedor preeminente de activos seguros y líquidos al resto del mundo, el emisor de la moneda dominante en las facturas comerciales y la mayor fuerza de la política monetaria mundial, así como el principal prestamista de última instancia.
Todo esto no quiere decir que el sistema monetario internacional basado en el dólar vaya viento en popa ya que existe una creciente y aparente insaciable demanda mundial de activos seguros o de activos que no tengan un elevado riesgo de pérdidas de todo tipo cuando se presentan las recesiones del ciclo económico que provocan pérdidas.
Ante la falta de activos seguros vemos como el oro sirve de amparo y refugio ante la desconfianza en las tasas de interés para los inversionistas evitando el riesgo de caer a niveles históricamente bajos. Lo que plantea retos mundiales graves y persistentes tanto para la estabilidad macroeconómica (huyendo de la probabilidad de que se alcance un límite inferior cero) como la para la estabilidad financiera.
El llamado dilema de Triffin economista belga (es el conflicto económico que enfrenta un país cuya moneda se usa como reserva global como el dólar estadounidense, al tener que equilibrar las demandas internacionales de su moneda con sus propias necesidades y objetivos económicos internos.). Para proveer liquidez al mundo, el país debe incurrir en déficits comerciales y de cuenta corriente, pero esto, a la larga puede erosionar la confianza en su moneda o viceversa si se centran su economía nacional, puede generar escasez de la moneda de reserva y descontento mundial.
A largo plazo la única forma que EU pueda satisfacer la creciente demanda mundial de activos seguros es abusando de su propia capacidad fiscal y financiera lo cual podría minar la confianza de los inversionistas en el dólar y dar lugar a la volatilidad y crisis que se auto materializan.
La inevitable de la llegada de nuevos competidores (euro y renminbi) al juego mundial de divisas podría ofrecer una solución a largo plazo. Con el euro no ha habido problemas, pero todavía la moneda china no cuenta con la penetración en los mercados internacionales, no existen dudas de que daría sus frutos y mejoraría la seguridad y la eficiencia del sistema monetario internacional.
No obstante, un nuevo sistema realmente dilatará a pesar de que vivimos en un mundo multipolar. La zona del euro y China han adoptado medidas para reforzar el papel de sus monedas, pero la reputación y las instituciones no se construyen de la noche a la mañana, y la coordinación del status quo puede ser larga.
La inestabilidad monetaria de entreguerras aumenta la percepción de que los riesgos son mayores por la desestabilización que causa a las economías avanzadas. Los inversionistas huyen de los riesgos y buscan monedas fuertes esto exacerba la especulación desestabilizadora y provocan crisis de confianza.
La comunidad internacional puede adoptar medidas concretas para afrontar los retos como la de fomentar y acelerar la transición a un mundo realmente multipolar. Pero la seguridad internacional es la prioridad más importante y reforzarla cumple con el doble objetivo de aumentar la resiliencia del sistema financiero y aliviar la escasez mundial de activos seguros mitigando así las consecuencias desestabilizadoras.
Otras medidas fomentan acuerdos descentralizados entre países que ayudan a sus reservas compartidas en las cuales economizan bilateralmente a través de sus bancos centrales para que un país tome prestado en acuerdos de línea swap (acuerdo entre dos bancos centrales para intercambiar un tipo de divisa por otro, se utilizan como herramienta para estabilizar los mercados financieros, proporcionar liquidez, y gestionar la volatilidad de divisas).
El FMI podría centralizar los acuerdos de reservas compartidas gestionando una facilidad de depósito global basada en el actual derecho especial de giro (dinero FMI compuesto de una cesta de moneda). Además, podría multilateralizar la red descentralizada, dispersa y discrecional de líneas de swap bilaterales entre bancos centrales, mejorarla y estructurarla de forma sencilla.
Una frase pronunciada por el célebre Rudiger Dornbusch fallecido en 2002 economista alemán del MIT “en economía todo tarda más en ocurrir de lo que uno piensa, pero luego pasa más rápido de lo que uno creía posible”.
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Tomás Guzmán Hernández
Economista y contador público, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) con maestrías en Administración Pública (PUCMM), Manejo Sostenible del Agua (PUCMM), Contabilidad Tributaria (UASD) y Riesgo de Desastres y Gobernanza del Cambio Climático (Universidad Alfonso X el Sa...