Como yo lo vi
Asuntos privados me impidieron ayer seguir los debates sobre la decisión de Héctor -La Manta- de la Cruz.
Lo que vi en el play, auxiliado por la televisión, es que el dirigente sabía que debía sustituir a Osiris Matos.
Hubo señas hacia el bullpen, pero se dio a entender que José Rafael Díaz no estaba listo para entrar al box. Claro, en un juego tan importante, sin mañana, una ventaja de tres carreras se defiende a sangre y fuego.
El propio Mauro Gómez se devolvió cuando iba hacia el home convencido de que le traerían otro lanzador.
Tres hits seguidos, conectados todos con bastante autoridad, era un buen motivo para remover hasta a un estelar.
Vicente Mejía lo advirtió en el palco de prensa, era un desafío al bateador líder en anotadas y remolcadas. Otras veces La Manta había sido más diligente.
Esta vez jugó una corazonada y pagó por ello. El tablazo de Mauro se inscribe entre los más dramáticos de la pelota dominicana, principalmente porque lo dio en un momento de presión y porque llevó a los Leones a otra final.
Eso fue parte de lo que vi.