¿Cómo puede el precio del petróleo terminar encareciendo los alimentos que compras?
- Cuando el crudo se encarece en el mercado internacional el impacto no se limita a las estaciones de gasolina sino que afecta severamente los costos de producción y logística agrícola
Santo Domingo.- Cuando sube el precio internacional del petróleo, una de las primeras preocupaciones suele relacionarse con los combustibles, aunque el efecto económico puede llegar mucho más lejos aumentando los costos de producir, transportar y comercializar alimentos que diariamente se consumen en los hogares.
El precio del crudo actúa como el sistema nervioso de la economía global, afectando severamente todos los mercados donde, al encarecerse el barril, el impacto económico se traslada de forma silenciosa y en cadena hasta el precio final de los alimentos que adquieres en el supermercado.
A raíz del persistente conflicto geopolítico en Medio Oriente, los precios internacionales del crudo han presionado fuertemente las cadenas de suministro locales, afectando a múltiples naciones de la región que dependen exclusivamente de la importación de este importante recurso energético.
Para comprender mejor este fenómeno, la analista financiera Keysha Díaz explica que una devaluación monetaria complicaría el panorama, asegurando textualmente que "si el precio del petróleo no hubiera subido e igual ocurriera una depreciación en la moneda, el petróleo que pagaríamos aumentaría porque nos costaría más" en pesos dominicanos.
La experta financiera aclara que este incremento es perjudicial al actuar como insumo primordial para otros sectores, explicando que todo "lo que tenga que ver con esos derivados necesitará como insumo principal el combustible para el transporte, la energía, la manufactura y los empaques".
Canales de impacto
El primer canal de impacto directo es el encarecimiento de fertilizantes y resinas plásticas necesarias para envases y nutrientes, encareciendo la producción agrícola desde la siembra debido a que el petróleo y el gas natural son materias primas esenciales para su fabricación.
En segundo lugar, se encuentra el elevado consumo de diésel para la maquinaria en el campo y la costosa cadena de frío para almacenar lácteos y carnes, lo que dispara inevitablemente los gastos logísticos de todas las industrias y distribuidores a nivel nacional.
Alerta industrial por costos de producción
Ante este complejo escenario, la Asociación de Industrias de la República Dominicana ha encendido las alarmas señalando que las alzas internacionales del crudo repercuten inmediatamente en las materias primas importadas que utiliza el sector industrial local para sus estructuras de costos operacionales.
Sobre esta difícil situación, el gremio empresarial destaca formalmente que "las resinas plásticas y los fertilizantes han registrado aumentos considerables, lo que podría transferirse a los precios de los alimentos", impactando de manera directa el presupuesto de las familias dominicanas.
Asimismo, la cúpula industrial señala con especial preocupación el comportamiento de los hidrocarburos, alertando textualmente que "el combustible, el diésel sobre todo, ha aumentado bastante teniendo una incidencia particular en las actividades productivas y en la distribución de alimentos" a nivel nacional.
Fletes costosos y energía de emergencia
Por su parte, el último eslabón logístico encargado de llevar los productos a los barrios vive una realidad asfixiante debido a que el transporte por carretera es sin duda el sector más expuesto ante estas fuertes fluctuaciones de los combustibles a nivel internacional.
La Central Nacional de Detallistas Unidos reporta "incrementos de hasta un 30% en los fletes de mercancías debido al aumento local del gasoil", encareciendo significativamente el traslado de comida desde las fincas agrícolas hasta las principales zonas urbanas del país.
Como factor agravante ante deficiencias en los sistemas eléctricos, los pequeños comerciantes registran "un alza del 18% en los costos operativos de energía de emergencia" al utilizar plantas propias, representando una presión financiera que irremediablemente termina trasladándose a la factura del consumidor final.
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