Santo Domingo.- Cuando sube el precio internacional del petróleo, una de las primeras preocupaciones suele estar relacionada con los combustibles. Sin embargo, el efecto puede llegar mucho más lejos: también puede aumentar los costos de producir, transportar y comercializar alimentos.
El impacto no ocurre de manera automática ni en todos los productos por igual, pero el combustible influye en el transporte, la producción agrícola, los fertilizantes, el procesamiento y la distribución de los alimentos.
Esto ocurre porque el petróleo y sus derivados forman parte de distintas etapas de la cadena alimentaria, desde el trabajo en el campo hasta el traslado de los productos hacia los mercados y supermercados.
Los datos del Banco Central muestran que durante 2025 las importaciones petroleras alcanzaron US$4,616.7 millones, mientras que las importaciones de productos derivados del petróleo utilizados como combustibles sumaron US$4,071.3 millones.
El propio Banco Central ha señalado que la estructura comercial dominicana mantiene una alta dependencia de las importaciones de combustibles, por lo que las variaciones internacionales de los commodities energéticos tienen incidencia sobre la economía local.
En otras palabras, cuando el petróleo aumenta en los mercados internacionales, República Dominicana no produce internamente todo el combustible que necesita para compensar ese incremento, por lo que el país queda expuesto a la evolución de los precios internacionales.
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