Como un periódico de ayer; el país enfrenta los mismos retos de hace décadas

  • Alto costo de la vida, la inseguridad ciudadana, el desempleo y las deficiencias del sistema eléctrico son princilales en programas de gobierno

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Leonel, Danilo, Hipólito y Luis Abinader.

Santo Domingo. – El país ha logrado importantes avances económicos y sociales durante las últimas décadas. Sin embargo, los temas que preocupaban ayer son los mismos que vuelven a preocupar hoy llegando a ocupar los tales y de manera repetitiva, un lugar central en las propuestas de los aspirantes presidenciales.

Combatir el alto costo de la vida, la inseguridad ciudadana, el desempleo y las deficiencias del sistema eléctrico podría ser la propuesta de cualquier aspirante presidencial con miras a las elecciones del 2028.

Dependiendo de cómo presenten las propuestas, a cualquiera hasta llegarían a parecerle novedosas, pero, la data dice otra cosa.

Todos los planes de gobierno en el país tanto de aspirantes a la presidencia como de quienes resultaron formalmente electos tienen planteado estos puntos como elementos centrales.

Ha sido lo mismo para la década de los años de 1980 y de 1990 así como en los primeros 26 años de este siglo.

La electricidad, el desempleo, la inseguridad ciudadana y el costo de la vida aparecen una y otra vez.

Cambian los candidatos, los partidos, las estrategias y hasta los nombres de los programas, pero buena parte de las preocupaciones siguen siendo las mismas.

Es como si el país estuviera corriendo en una rueda de hámster. Avanza, se mueve, crece y hasta mejora sus indicadores, pero en cada proceso electoral vuelve a encontrarse frente a dificultades que generaciones anteriores también esperaban ver resueltas.

Un informe del Banco Mundial sobre la economía dominicana recoge que en 1990 la inflación alcanzó el 100 %, la producción de electricidad estuvo al borde del colapso y el desempleo se aproximó al 25 %.

Es decir, cuando comenzó el siglo XXI, el país ya acumulaba varias décadas intentando resolver parte de los problemas que todavía forman parte del debate nacional.

Promesas que pasan de un gobierno a otro

En el año 2000, Hipólito Mejía llegó a la Presidencia en representación del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Su administración estableció como prioridades de política social el combate a la pobreza y la mejoría de la educación, la salud, la alimentación, la vivienda y la seguridad social.

Así quedó consignado en un plan de acciones gubernamentales presentado en abril de 2002, que también incorporaba iniciativas de electrificación rural y reducción de apagones.

En 2004, Leonel Fernández regresó al poder en medio de las consecuencias de la crisis bancaria de 2003.

Su programa gubernamental planteaba recuperar la estabilidad económica, fortalecer las instituciones, promover el desarrollo social y mejorar el sector energético.

El documento electoral del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) de ese año incluía apartados específicos sobre economía, energía, infraestructura y política social.

Ocho años después, en 2012, Danilo Medina presentó su propuesta de gobierno bajo la consigna de hacer lo que nunca se había hecho.

¿Y qué contemplaba? Reducir la pobreza, ampliar la clase media, generar empleos, mejorar el sistema educativo, ampliar la cobertura sanitaria y resolver las deficiencias del sector eléctrico.

Su programa establecía metas concretas: crear 400,000 empleos, sacar de la pobreza extrema a 400,000 personas, construir 18,000 aulas, desarrollar 100,000 viviendas y soluciones habitacionales e instalar 1,500 megavatios de nueva generación eléctrica de bajo costo.

Para 2020, Luis Abinader llegó al escenario electoral con un programa que proponía transformar el Estado, fortalecer la economía, combatir la corrupción, mejorar la seguridad ciudadana y modernizar el sector eléctrico.

El documento del Partido Revolucionario Moderno (PRM), denominado Un país para su gente, también contemplaba ampliar las oportunidades laborales, mejorar los servicios públicos y reducir las desigualdades sociales.

De manera que, al comparar los planteamientos generales de estas administraciones, las coincidencias son evidentes.

El país no es el mismo que en 1990

Es bueno señalar que es incorrecto concluir que el país no ha avanzado o que las administraciones de las últimas décadas no han producido transformaciones.

La República Dominicana de hoy no es la misma de 1990 ni la del año 2000.

Se han ampliado las infraestructuras, los servicios, las oportunidades económicas y el acceso de la población a bienes que décadas atrás estaban fuera del alcance de buena parte de las familias.

El Banco Mundial reconoce que República Dominicana ha sido una de las economías de mayor dinamismo en América Latina y el Caribe.

Entre 2005 y 2019, el crecimiento económico promedio fue del 5.8 % anual, más del doble del promedio regional de 2.6 %.

En otro informe, publicado en mayo de 2024, el organismo señaló que ese proceso de crecimiento había contribuido a que 2.8 millones de personas salieran de la pobreza durante las dos décadas anteriores, además de favorecer la expansión de la clase media y las mejoras en vivienda, educación y acceso a servicios básicos.

Son transformaciones que no deben ignorarse y que forman parte del desarrollo acumulado bajo distintas administraciones.

¿Cómo puede un país registrar semejante desarrollo siga, décadas después, hablando de la necesidad de mejorar las redes de distribución de electricidad, combatir la informalidad laboral y los bajos salarios y el poner a los delincuentes en “29”, un reconocimiento a falencias del sistema judicial?

En apariencias, lo que cambia cada cuatro años son los candidatos y las plataformas, pero las circunstancias siguen siendo las mismas.

Sobre el autor

Anyelo Mercedes

Es periodista y locutor. Cubre Congreso, Partidos Políticos y JCE.