La nueva pirámide nutricional presentada recientemente por autoridades sanitarias de Estados Unidos propone un enfoque más simple y flexible para mejorar la alimentación. En diálogo con Infobae a las Nueve, el médico cardiólogo Daniel López Rosetti (MN 62.540) explicó cómo trasladar esas recomendaciones al plato cotidiano y tomar decisiones más saludables sin caer en rigideces extremas.
“Lo que quiero transmitir es cómo esa pirámide se baja al plato de cada uno. Que al sentarse a comer puedan preguntarse: ‘¿Estoy comiendo bien?’”, señaló el especialista durante su participación en el programa.
Según explicó, el nuevo esquema se acerca al modelo de la dieta mediterránea y pone el foco en la calidad de los alimentos más que en la perfección. “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”, resumió, alentarando a adoptar hábitos sostenibles en el tiempo.
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La regla clave: la mitad del plato con frutas y verduras
Para facilitar la aplicación práctica, López Rosetti propuso dividir visualmente el plato en tres partes. La mitad debe estar compuesta por frutas y, sobre todo, verduras.
“Si la mitad de tu ingesta diaria son frutas y verduras, ganaste un montón”, afirmó. Estos alimentos aportan vitaminas como A y C, complejo B, ácido fólico, además de fibra, fundamental para la salud intestinal y la prevención de enfermedades.
El especialista recomendó priorizar la fruta entera por sobre los jugos. “Cuando exprimís una fruta, le quitás la fibra y favorecés picos de glucosa en sangre. Siempre es mejor comerla entera”, explicó. Las guías actuales sugieren consumir entre una y tres piezas de fruta al día, dentro de una alimentación variada.
Proteínas de calidad y cereales integrales
El cuarto siguiente del plato debe incluir proteínas de buena calidad: pescado, pollo, huevos, legumbres, lácteos o carnes magras. “No hace falta que siempre sea carne. Se puede vivir perfectamente sin carne, con controles adecuados”, señaló.
El último cuarto corresponde a los hidratos de carbono, preferentemente integrales. “Elegí arroz integral, avena, cebada o productos con salvado. Refinar un grano es quitarle lo más nutritivo y dejar básicamente energía”, explicó.
Entre los consejos prácticos, compartió un dato poco difundido: enfriar durante al menos 12 horas alimentos como arroz o papa ya cocidos genera almidón resistente, una forma de carbohidrato que se digiere más lentamente y resulta más beneficiosa para la microbiota intestinal.
Ultraprocesados, grasas y equilibrio
La nueva pirámide limita el consumo de azúcares añadidos y desalienta los ultraprocesados. Sin embargo, López Rosetti subrayó la importancia de evitar posturas extremas. “Comer más o menos bien está muy bien. Nunca cambies un kilo de peso por un gramo de felicidad”, expresó.
En cuanto a las grasas, destacó el aceite de oliva como opción principal, en una cantidad aproximada de una a dos cucharadas diarias. También recordó que la aceituna verde y la negra provienen del mismo fruto, diferenciándose solo por su grado de maduración.
Hábitos que también cuentan
El especialista hizo hincapié en que la alimentación saludable no se reduce al contenido del plato, sino también al momento en que se come. “Cenar pesado y muy tarde puede afectar el sueño. Lo ideal es una cena liviana, baja en grasa y al menos dos o tres horas antes de acostarse”, explicó.
Asimismo, relativizó la necesidad de suplementos cuando no existe una indicación médica específica. “No hay nada tan bueno como el suplemento que se consigue en la verdulería. Cada cajón de tomates es una farmacia natural”, afirmó, al destacar el valor de los alimentos frescos.
En definitiva, la propuesta es clara: observar el plato, priorizar alimentos naturales, buscar variedad y pensar en el promedio semanal más que en la perfección diaria. Pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden marcar una gran diferencia en la salud.