Comercio formal

Todavía, en pleno siglo veintiuno, hablamos de manera recurrente del comercio formal e informal que mantiene el país con Haití.

Un comercio que hace poco las autoridades de Industria y Comercio valoraron positivamente, ya que moviliza al año nada menos que dos mil millones de dólares, que implica la exportación de tejidos, camisetas, harina de trigo y cemento.

Sin embargo, no tenemos a ciencia cierta cuántos millones de ese monto corresponden al comercio formal y qué cantidad habría que asignarle al informal.

El otro pero, en esta situación anómala, es que no existe, con toda seguridad, ningún otro país del mundo con el cual el país sostenga un intercambio comercial que pueda catalogarse de “informal”.

Eso significa que en materia económica, migratoria y de relaciones diplomáticas, que no tenemos el mejor entendimiento con Haití.

A esta altura nada lo justifica. No puede ser que con el mejor socio comercial que tiene el país haya tanta informalidad.

Una situación que más que halagüeña debe mantener trabajando veinticuatro horas del día a las autoridades de los sectores involucrados para resolverla cuanto antes.