Comencemos a leer…

José Báez Guerrero

Es justificado el desencanto y rabia por los pobrísimos hallazgos de la evaluación PISA. Hay un vergonzoso empeoramiento del resultado de la instrucción pública que no mejora tras siete años invirtiendo 4% del Producto Interno Bruto (PIB) en educación.

El PIB per cápita nominal en 2018 fue US$8,830; esto significaría que cada dominicano aportó más de RD$18,365.00 de sus impuestos, para financiar la educación.

Casi 21% del gasto público fue dedicado a educación, sumando más de RD$153,000 millones, una cifra astronómica equivalente a más de ocho millones de dólares diarios. “The Economist” informa que los resultados PISA han desencantado hasta a Finlandia, que lideraba al mundo en excelencia educativa.

Data comparando a Estonia, Singapur, Japón, China y Surcorea, países exitosos, con otros como República Dominicana, demuestra que factores culturales y sociales, como la alfabetización de adultos y cuánto leen estos, importan más que otras políticas para mejorar el nivel educativo básico.

Un país sin bibliotecas, de pocos y pobres lectores, difícilmente produzca buenos maestros, competentes, ni alumnos aprovechados. Aprendamos la lección…

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