Colombia merece la paz
Los colombianos participaron ayer en un histórico plebiscito en el que decidieron rechazar el acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y el grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Los colombianos quieren la paz, pero rechazan los términos acordados en las negociaciones llevadas a cabo en La Habana.
Los resultados del plebiscito indican que entre los colombianos hay una marcada división en torno al contenido de los acuerdos, pero a pesar de eso los une el deseo de alcanzar la paz.
Se entiende que todavía muchos ciudadanos tienen abiertas las heridas provocadas por esa guerra de 52 años y por tanto el dolor condiciona la forma de pensar de muchos de ellos.
Estos resultados no deben desalentar a quienes tanto han luchado por pactar un fin a las hostilidades. Se demostró que las FARC y el Gobierno están cansados de pelear.
La paz tiene un precio que los colombianos deberán pagar, pero los dividendos son muy superiores.
Esta vez no se pudo, pero se trata solo de un tropiezo que no debe desalentar a los líderes colombianos que han impulsado este proceso de paz.
La paz llegó a las puertas de Colombia y más tarde que temprano entrará a la sala.
Toca ahora revisar las razones que movieron a los que votaron contra los acuerdos firmados en La Habana y hacer los ajustes de lugar hasta que finalmente las partes enfrentadas puedan lograr unos términos que los colombianos acepten.
