Colecta para Hipólito y Miguel
A menos que su riqueza los avergüence, es innecesario que Hipólito y Miguel estructuren al unísono esa tomadura de pelo que implica declarar un patrimonio de RD$152 millones entre los dos.
¡Qué paralelismo! La noticia salió justamente el día en que un diario nos informaba que el 87% de los empleados del país devenga menos de RD$25 mil al mes y el 57% no pasa de RD$10 mil.
Es como si los precandidatos se pusieran de acuerdo para empujar una suerte de marketing social y proyectar que han debido picar piedras para levantar unos chelitos, aunque en este medio a cualquier político de poca monta nadie lo mata por US$5 millones.
Digamos que si Hipólito tiene 40 años ejerciendo de empresario agrícola, con ventajas comparativas como las conexiones políticas, el puñadito de dinero ganado (RD$51 millones) lo pinta en dos tendencias: o muy poco ambicioso o muy mal empresario. Me inclino por la segunda.
Si decidimos creerle a Miguel (con sus RD$101.6 millones), entonces el hombre no es tan hábil negociante como se le pinta y sus dotes de desarrollador que ha explotado en determinadas coyunturas electorales- no pasan de una simulación para vender eficiencia.
Quizás -en el caso de Vargas- sólo pertenecen al imaginario popular sus inmuebles de ensueño, las colecciones pictóricas, Botero incluido, de rutilantes Mercedes, así como las fabulosas operaciones comerciales que ha hecho con el Gobierno. Respecto a Hipólito, algunos bienes portentosos puestos en escena sólo fueron parte de un chismecito que Marino Zapete pagó con un apresamiento en el DNI.
Como no soy prejuiciado, prefiero elaborar esta hipótesis: Hipólito y Miguel pueden haber sufrido un proceso de destrucción de riqueza o, aunque todavía el país no ha padecido una crisis subprime tipo de Estados Unidos, la plusvalía de sus bienes raíces anda en reversa como la guagua de Juan Luis Guerra.