Jueves, 23 de mayo, 2019 | 12:43 pm

Coincidencia política entre Faride y Camacho



André Beaufre fue un estratega militar del ejército francés que jugó un rol destacado durante el siglo XX, y que hoy la política le reconoce méritos por sus aportes en el ámbito de la estrategia, herramienta indispensable en esa disciplina.

Originalmente, la estrategia se circunscribía a lo militar, luego llega a la economía y desde hace décadas, la política la usurpa y le ha sacado acta de paternidad debido a su inusitado uso.

Y es en ese contexto en el que Beaufre realizaba su contribución porque en su obra “Introducción a la Estrategia” socializa varias definiciones.

En una de esas definiciones señala que se trata del “método de pensamiento que permite clasificar y jerarquizar los acontecimientos para luego escoger los procedimientos más eficaces”.

Aunque la política deriva en ser una actividad emocional, el político que la ejerce debe actuar con el mayor raciocinio posible para alcanzar los objetivos deseados.

Hace cinco siglos que Nicolás de Maquiavelo tuvo la visión de entender el valor de la estrategia. El autor de “El Príncipe” sostiene, en el capítulo XVIII, que “el príncipe debe seguir el ejemplo del zorro (…), saber disfrazarse bien y ser hábil en fingir y en disimular, mintiendo y rompiendo sus promesas cuando semejante observancia vaya en contra de sus intereses”.

Todo esto porque hace poco más de un mes se produjo un debate que ilustra una buena estrategia inicial, pero que al final, por falta de pericia política, se revirtió.

El Congreso Nacional sirvió de escenario para ese debate de estrategia política cuando la diputada del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Faride Raful y otros legisladores de esa agrupación, presentaron una denuncia, pidiendo que se investigue la legalidad de los contratos hechos a través de entidades gubernamentales a las empresas vinculadas al que fuera asesor de campaña del presidente Danilo Medina, Joao Santana, y su esposa, Mónica Moura, por un supuesto monto global de RD$1,400,000,000.

La estrategia fue buena y en una primera reacción de la opinión pública, los bonos de Raful subieron tan altos que alguien le escribió unas loas, al estilo de los mejores poetas épicos romanos, como Virgilio y Publio Ovidio, al punto que la denominó “una flor en el pantano”.

La acción fue tan sorprendente para el Bloque de Diputados del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que se le observó Radhamés Camacho, miembros del Comité Político de esa organización, responderle de manera airada.

Los días pasaron y llegaron las explicaciones del Gobierno, estableciendo que el monto pagado solo ascendió a RD$430 millones.

Sin embargo, la legisladora mantuvo una buena apreciación entre una parte de los hacedores de opinión y en las redes sociales.

Sin embargo, la decisión de Faride de coincidir en el voto de quienes venía criticando, en favor de la aprobación de la Ley de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos le ha provocado críticas de opinantes y cibernautas que antes la loaban.

Aunque era un mandato de su partido, ella pudo ausentarse de la sesión o, sencillamente, abstenerse de votar, pero no lo hizo.

La estrategia política requiere de consistencia en el tiempo. Solo puede ser variada cuando la ganancia sea mayor; de lo contrario, se convierte en herramienta de la indefensión.

En el mismo escenario en que hizo frente a Camacho y a los demás legisladores peledeístas, también accionó el índice de su mano derecha para aprobarles su iniciativa política. Coincidió, en eso, con ex el presidente de la Asociación Dominicana de Profesores.

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