Ciudad Juan Bosch: del sueño de una ciudad modelo al desafío de construir su futuro

Rosa Medina
Rosa Medina.

Por Rosa Medina

Yo creí en Ciudad Juan Bosch.

Creí en la visión de construir una ciudad planificada, moderna y digna para miles de familias dominicanas. Creí en la posibilidad de que una comunidad no fuera solamente un conjunto de viviendas, sino un verdadero espacio para vivir, crecer, estudiar, trabajar, practicar deportes y construir un futuro.

Por eso decidí apostar por este proyecto.

Y precisamente porque creí en él, hoy siento la responsabilidad de levantar mi voz.

Ciudad Juan Bosch fue concebida con una visión que iba mucho más allá de entregar viviendas. Su propósito implicaba crear una ciudad con servicios, espacios públicos, centros educativos, áreas deportivas, salud, transporte, comercio y las condiciones necesarias para garantizar una adecuada calidad de vida a sus habitantes.

Sin embargo, quienes vivimos aquí sabemos que todavía existe una importante distancia entre esa visión y la realidad que enfrentamos diariamente.

No se trata de pedir privilegios. Se trata de exigir servicios de calidad y condiciones dignas para las familias que decidieron hacer de esta ciudad su hogar.

Tenemos desafíos importantes en materia de transporte, educación, salud, seguridad, manejo de residuos sólidos, drenaje pluvial, agua, alumbrado, mantenimiento de espacios públicos y acceso adecuado a instalaciones deportivas y recreativas.

Y cada uno de estos problemas, aunque pueda parecer independiente, forma parte de una misma realidad: una ciudad no puede crecer de manera sostenible si sus servicios esenciales no avanzan al mismo ritmo que su población.

Ese es, a mi entender, uno de los grandes desafíos de Ciudad Juan Bosch.

No necesitamos soluciones aisladas

Una ciudad moderna no puede administrarse a partir de respuestas improvisadas cada vez que aparece un problema.

El transporte está relacionado con el empleo y la educación. La educación está relacionada con el crecimiento de la población. La seguridad está relacionada con el diseño y mantenimiento de los espacios públicos. El manejo de residuos está relacionado con la planificación urbana. El drenaje está relacionado con la infraestructura y el crecimiento de la ciudad.

Todo está conectado.

Por eso Ciudad Juan Bosch necesita una visión integral de gestión.

No podemos limitarnos a preguntar quién tiene la responsabilidad de cada problema. También debemos preguntarnos quién está coordinando la solución de todos ellos.

Cuando las responsabilidades están fragmentadas y las instituciones no trabajan con una visión común, el ciudadano termina enfrentando las consecuencias.

Y los residentes no queremos convertir nuestras necesidades en una disputa política.

Queremos soluciones.

Ciudad Juan Bosch todavía tiene una enorme oportunidad

A pesar de las dificultades, yo sigo creyendo en Ciudad Juan Bosch.

Y creo que precisamente por ser una ciudad relativamente joven tenemos una oportunidad que no debemos desperdiciar: corregir ahora lo que todavía estamos a tiempo de corregir y planificar el futuro antes de que los problemas se hagan más grandes.

¿Por qué no pensar en Ciudad Juan Bosch como un verdadero laboratorio de buenas prácticas urbanas para la República Dominicana?

¿Por qué no convertirla en referente nacional de planificación, sostenibilidad, participación ciudadana y calidad de vida?

Podemos aspirar a una ciudad donde nuestros niños tengan acceso a educación de calidad dentro de su propia comunidad; donde trasladarse sea seguro y eficiente; donde los espacios deportivos y recreativos estén disponibles para nuestros jóvenes; donde los residuos sean gestionados adecuadamente; donde el drenaje funcione; donde las familias puedan caminar tranquilamente por sus calles y disfrutar de parques y espacios públicos seguros.

Podemos construir una ciudad donde la tecnología, la planificación y la participación de sus residentes formen parte de la gestión cotidiana.

¿Qué Ciudad Juan Bosch queremos en 2030?

Esta es la pregunta que deberíamos comenzar a hacernos.

No solamente qué vamos a resolver este año, sino qué ciudad queremos entregarle a nuestros hijos dentro de cuatro años y dentro de diez años.

Quiero una Ciudad Juan Bosch donde una familia pueda vivir dignamente sin tener que salir constantemente de su comunidad para encontrar los servicios básicos que necesita.

Una ciudad donde los jóvenes tengan oportunidades.

Una ciudad donde nuestros niños puedan estudiar, jugar y desarrollarse.

Una ciudad limpia, segura, organizada y sostenible.

Una ciudad donde sus espacios públicos sean verdaderamente públicos.

Una ciudad donde los residentes sean escuchados y puedan participar en las decisiones que afectan su calidad de vida.

Y, sobre todo, una ciudad donde la planificación no termine cuando se entregan las viviendas.

Los residentes también tenemos una responsabilidad

La solución tampoco puede depender exclusivamente de las autoridades.

Los ciudadanos tenemos que asumir nuestro papel.

Necesitamos comunidades organizadas, responsables y participativas. Necesitamos cuidar nuestros espacios, cumplir las normas, promover la convivencia y exigir nuestros derechos de manera firme, pero respetuosa.

La participación ciudadana no debe aparecer únicamente cuando existe una crisis.

Debe formar parte de la construcción permanente de la ciudad.

Pero para que exista participación real también debe existir voluntad institucional para escuchar.

Los residentes no queremos sustituir a las autoridades. Queremos que las autoridades cumplan con su responsabilidad y que nuestra voz sea tomada en cuenta.

De la protesta a la propuesta

Ciudad Juan Bosch no necesita más discursos que nos digan que todo está bien cuando los residentes sabemos que todavía existen problemas importantes por resolver.

Pero tampoco necesita una comunidad que solamente se queje.

Necesita ciudadanos capaces de señalar lo que está mal y, al mismo tiempo, proponer cómo podemos hacerlo mejor.

Por eso considero necesario avanzar hacia una visión integral de Ciudad Juan Bosch, donde las instituciones responsables trabajen de manera coordinada, con objetivos claros, indicadores de cumplimiento, participación comunitaria y evaluación permanente de los servicios.

La discusión no debería ser quién tiene la culpa.

La discusión debería ser quién asumirá la responsabilidad de hacer que la ciudad funcione como fue concebida.

Yo todavía creo en Ciudad Juan Bosch

No escribo estas palabras porque haya dejado de creer en este proyecto.

Es exactamente lo contrario.

Escribo porque sigo creyendo.

Creo que Ciudad Juan Bosch puede convertirse en una verdadera ciudad modelo de la República Dominicana.

Creo que todavía podemos corregir, organizar, planificar y construir.

Pero para lograrlo tenemos que dejar de mirar solamente los problemas del presente y comenzar a trabajar seriamente en la ciudad del futuro.

No quiero que dentro de diez años miremos hacia atrás y digamos que Ciudad Juan Bosch pudo haber sido una gran ciudad.

Quiero que podamos decir que tuvimos la visión, la voluntad y el compromiso de convertirla en una realidad.

Porque quienes vivimos aquí no estamos pidiendo privilegios.

Estamos pidiendo que la ciudad en la que creímos tenga la oportunidad de ser la ciudad que soñamos.

Y ese sueño todavía está en nuestras manos.

Sobre el autor

El Día

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