Viernes, 19 de abril, 2019 | 4:18 am

Cinco consejos para comenzar bien 2019 (y no estropearlo todo)

5c261f82e9180f1b3b8b4567


Cada nuevo año muchos prometemos dar pasos para tener una vida mejor: algunos quieren perder peso, otros se ponen metas profesionales o educativas y hay quienes establecen metas personales, como crear una familia o tener hijos.

De todos modos, Año Nuevo es un buen momento para reflexionar sobre el tiempo que quedó atrás y pensar en el futuro. ¿Cómo comenzar bien ese periodo? ¿Cómo ponerse objetivos que sean factibles y compatibles con nuestro mundo interno, que realmente sean nuestros?

De estos aspectos hemos hablado con la psicóloga rusa Elmira Chernoúsova, que nos reveló varios consejos sobre cómo despedirse bien del año que termina y dar la bienvenida a 2019.

1. “Cerrar el ciclo”

Lo primero que aconsejó esta experta es terminar algunas cosas “no globales” que quedaron del año anterior para “cerrar el ciclo”:  “Terminar un artículo, tirar a la basura un viejo sofá y comprarse uno nuevo, terminar un libro… Asuntos pendientes simples que queríamos hacer, pero no teníamos tiempo para ocuparnos de ellos. Son problemas domésticos cuya solución no causa tensión emocional“.

Al mismo tiempo, Chernoúsova recomienda aplazar la solución de algunas situaciones personales o interpersonales complicadas para el primer trimestre del año que viene. “Todo lo que se refiere a nuestra vida emocional son asuntos bastante complicados, por ello es mejor no dejar su solución para este periodo de transición. No vale la pena aclarar situaciones complicadas o romper relaciones, porque es posible que no terminen y uno se quedará con emociones y sentimientos negativos”, relata.

De este modo, “las rupturas” y “los encuentros” son “procesos largos” que “deben resolverse en un ambiente tranquilo, paulatinamente y de una manera considerada”.

2. Analizar el año pasado

Antes de hacer planes para el año que viene, Elmira Chenoúsova aconseja pensar en lo que hicimos el anterior.

“Se puede analizar el año que pasó: pensar en nuestros logros, analizar si habían sido planeados o no… También es importante establecer si estamos contentos con lo que logramos, si nos satisface el resultado del año”, aconseja.

Esta psicóloga también señaló que, si hay tiempo, se puede hacer una lista de logros y de acontecimientos buenos del año que pasó para traer ese enfoque positivo al futuro.

 3. Hacer planes realistas

“Hacer planes es importante” y “hay que hacerlos porque, de otra manera, podemos perder de vista las situaciones que nos permitan ejecutar esos planes en la vida”, señala Chernoúsova.

Sin embargo, destaca que es importante diferenciar planes de ilusiones y deseos: “Es necesario determinar qué es lo que uno quiere pero, al mismo tiempo, es importante entender en qué medida se trata de un sueño, de una ilusión o de cosas reales que uno puede hacer”.

Esta experta subraya esa diferencia “porque, si escribimos un plan de forma ilusoria o soñadora y al final no se implementa, entonces podemos sentirnos frustrados“.

4. Recaudación de ‘fondos’

Tras hacer una lista de planes reales y diferenciarlos de las ilusiones, llega la hora de pensar si tenemos los medios necesarios para su implementación.

“Hacer realidad los planes depende de nuestros recursos, tanto emocionales como físicos e intelectuales”, afirma Elmira Chernoúsova. Por ello, es necesario hacer un ‘ranking’ de importancia sobre cada plan.

“Hay que preguntarse: ‘¿Tengo recursos para realizar 15 planes o solo para cinco? ¿Qué puedo quitar de la lista porque no es tan importante?”. Una opción es elaborar una lista de planes, seleccionar los 10 más importantes y, de esos, los cinco principales.

“Esto permitirá evaluar la importancia de cada uno de los puntos. Las cosas serias no pueden ser numerosas, por ello hay que saber diferenciar nuestros planes y, además, no olvidar qué recursos que se necesitan para su realización”, advierte.

5. Más conciencia, menos deber

Según Elmira Chernoúsova, a la hora de hacer planes hay que optar por “me gusta” y “me gustaría” y evitar directrices estrictas y expresiones como “deberé” y “debería”. “La palabra ‘deber’ dificulta muchas cosas, hay que hacer planes sin tensión ni imposiciones“.

“Hay que pensar: ¿Son verdaderamente míos los planes o de mis familiares o jefes? Por desgracia, muchas personas hacen lo que en realidad no querrían hacer”,  señala esta experta. Para evitar este escenario, es necesario desarrollar conciencia y darse cuenta de los motivos que nos impulsan en cada actividad.

“Todo lo que hacemos en la vida, idealmente, tendría que llevar esta etiqueta de ‘me gusta’. Hay que pensar en qué medida cada plan es lo que uno realmente quiere hacer realidad y por qué. Contestar a las preguntas: ‘¿Por qué quiero hacerlo? ¿Y por qué no?’ Es aquí donde la conciencia juega un rol muy importante, aunque ese momento de darnos cuenta de nuestros motivos es muy complicado y cada uno lo vive de manera individual”, concluye Chernoúsova.

Tomado de Actualidad RT

Artículos relacionados: