Cifras del espanto
Quienes son admitidos en la UASD tienen un nivel equivalente al sexto grado de educación básica.
Sólo el 0.4% de los alumnos dominicanos obtendría una calificación en Matemáticas igual o superior al estudiante promedio de los países de la OECD, si nos acogemos al Objetivo de Aprendizaje del Milenio máximo.
Dentro del Objetivo de Aprendizaje del Milenio mínimo nos situamos en la mediocre barra de apenas 26% en Matemáticas, 43% en lectura y 50% en ciencias.
En un máximo de puntos de 800 para la prueba PISA de Matemáticas, sólo el 0.0006% de nuestros estudiantes se colocaría por encima de los 625. Es el porcentaje más bajo en una muestra de 67 países.
La cobertura primaria de alrededor de 80% posiciona al país en uno de los puntos más inferiores por debajo de naciones menos ricas. Este dato merece ser subrayado: Nicaragua tiene un PIB percápita tres veces menor que el dominicano, pero cuenta con una cobertura primaria 12% mayor.
Nuestro equipo all stars estudiantil la élite escolar que pudiera elevarnos la autoestima y las esperanzas- nunca ha podido obtener medalla de oro ni de plata en las Olimpiadas Iberoamericanas de Matemáticas o en las Olimpiadas de Matemáticas de Centroamérica y el Caribe. Ni pensar verlo en las Mundiales.
Todavía más grave: en las X Olimpiadas de Matemáticas de Centroamérica y el Caribe de 2008, este país logró un puntaje de 19, mientras que Nicaragua consiguió 39, aunque es más pobre.
El deprimente escenario nos da en la cara, a pesar de que el 20% de los estudiantes dominicanos está en colegios privados, una alternativa hacia la que huyen los padres. ¡Cuánto dinero gastado sólo para crear reyes tuertos en tierra de ciegos!
El cuadro no es mío. Lo resumo del informe técnico del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, recibido la pasada semana por el Gobierno, otro diagnóstico de los tantos que tenemos y que reclaman algo más que sombrillas amarillas y justificaciones retóricas. Necesitamos acciones.