Investigadores de la Universidad de Harvard han llevado a cabo una macabra encuesta.
Por primera vez se ha preguntado a la población general sobre la conveniencia de una práctica posible, pero con un fuerte componente ético: la reproducción póstuma, es decir, la concepción de un hijo uno de cuyos padres ha fallecido, donde casi el 50% de la gente apoyó este tipo de prácticas.