Ciencia y sentido común
Con el paso del ojo del huracán Irene por las aguas territoriales dominicanas y sentir sus efectos en la mayor parte de las provincias, resurgen maneras de abordar fenómenos de la naturaleza desde el sentido común en lugar de hacerlo desde la ciencia.
El sentido común es la forma de interpretar la realidad desde nuestros sentidos y en el contexto de nuestro nicho cultural, valga decir que es la apariencia, mientras que la ciencia es el conocimiento racional y sistemático de la realidad, dirigido a entender los elementos mesurables que le forman y predecir su comportamiento.
Una amiga a la que le avisaba sobre la inminente llegada del fenómeno atmosférico debido a fotos satelitales que veía en Internet, dudaba de mi pronóstico porque veía el solo muy radiante.
Semejante cuestión ocurrió en el 1998 cuando centenares de dominicanos de clase media en la capital huyeron despavoridos de sus casas al amanecer porque venía un tsunami.
La falta de formación en ciencia de la inmensa mayoría de nuestros conciudadanos -incluidos los salidos de buenos colegios- provoca respuestas sociales ingenuas a problemas vitales.
La ignorancia supina de muchos sobre física y biología, economía e historia, astronomía y psicología, por mencionar disciplinas que pueblan nuestras conversaciones cotidianas, me confirman el grado tan hondo de nuestro atraso como sociedad.
Lamentablemente el sistema de educación y los medios de comunicación colaboran en ahondar nuestra estulticia colectiva. Sin formación en ciencia nunca saldremos de la pobreza y el subdesarrollo.
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