Lunes, 16 de septiembre, 2019 | 4:40 pm

¡Chúbalo Gonzalo!



Ha producido malestar, el voto favorable que algunos diputados del Partido Revolucionario Moderno (PRM) dieron a la plancha presentada por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) a los fines de que el inefable Radhamés Camacho siguiera presidiendo la Cámara de Diputados.

Es la clásica actitud de una gran parte de los oposicionistas.

Se escucha el lamento, los golpes de pecho, el desencanto y todas las pérdidas de tiempo y energía que usualmente distraen, dividen y hacen perder las elecciones una y otra vez.

Quizás hurgar un poco más profundo arroje luz.

Es harto conocido que existe un acuerdo entre Danilo Medina y Leonel Fernández de alternarse la presidencia de la Cámara de Diputados. Frente al inequívoco hecho de que Danilo (con sobradas razones) no cumpliría su parte del trato, el PRM solicitó el apoyo del sector de Fernández para presidir la cámara, pero los Leonelistas no accedieron.

Esta actitud arrogante y propia del sector más retrógrado del PLD, fue que provocó que los diputados del PRM masivamente apoyaran la reelección del multimillonario Camacho, no por simple gusto o necesidad, ni por votos necesarios. Es un mensaje al sector de Fernández de que lo que viene va, por demás, atiza la confrontación interna peledeísta y eso solo beneficia al PRM.

Incluso en un ambiente donde la palabra no vale un clavao, seguro se le recordó al señor Fernández que tenía la oportunidad de reivindicarse por su maniobra de despojar en su momento a Winston Arnaud de la Cámara de Diputados, generando en aquel momento divisiones internas. Uno de sus estratagemas favoritos, así pues: “si tú me tiras piedras, no esperes bizcochitos”.

Por otro lado, ¿coinciden los diputados del PRM con la preocupación de que gane el PLD de nuevo con Leonel como candidato? El nivel de atraso para República Dominicana seria devastador. ¿Qué puede ofrecer nuevo, alguien que ya gobernó por 12 años y deambula con un poderoso tufo a corrupción?  ¿Quién ha sido el principal responsable de esta parranda morada?

El poder lo detenta actualmente Danilo, y nada absolutamente nada se puede lograr sin cortejarlo, no es un asunto ético, no es un asunto de principios, es un asunto de realidad política, la misma que Peña Gómez no midió cuando amenazaba a los balagueristas en 1994.

En este circo, Danilo necesita desmontarse del tigre sin que este se lo coma. El PRM no pierde nada aplaudiendo desde las gradas, mientras el león continúa rugiendo listo para devorar.

Todo mientras se oye una voz sureña que vocea: ¡Chúbalo Gonzalo!

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