Chilenos marchan por la educación
Unos 100.000 chilenos marcharon ayer exigiendo educación gratuita y reformas sociales al gobierno de derecha de Sebastián Piñera, cuyo respaldo cayó a mínimos históricos.
"¡Y va a caer la educación de (Augusto) Pinochet!", gritaron los manifestantes en la capital, en alusión al modelo educativo que permite el lucro en universidades y liceos desde la dictadura militar.
Docentes, jóvenes vestidos como el ex mandatario socialista Salvador Allende y batucadas coparon las ocho vías de la Alameda, la principal avenida del país, ante al palacio presidencial de La Moneda.
Los manifestantes, que desfilaron también por urbes como Valparaíso y Concepción, anunciaron además nuevas protestas, en la antesala de otro aniversario del golpe militar del 11 de septiembre de 1973.
"Vamos a hacer una besatón frente a La Moneda la otra semana", dijo la líder estudiantil de 23 años Camila Vallejo, que el domingo reunió a un millón de chilenos en otra protesta en la capital.
La jornada de huelga nacional iniciada el miércoles, aunque no logró paralizar el país, fue remecida por ataques de desconocidos contra un retén policial, la sede del Colegio de Profesores y municipios.
"La violencia es responsabilidad de la 'patrulla juvenil' en el gobierno que tiene ADN golpista", dijo en ese marco la alcaldesa comunista Claudina Núñez, cuya casa fue allanada por policías sin orden judicial.
Rechazo del Gobierno El Gobierno, que informó de siete policías heridos de bala hasta ahora, fustigó la violencia y el llamado a huelga nacional de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y los estudiantes.
"Los paros inútiles no pueden ser exitosos", recriminó el ministro de Economía, Pablo Longueira, líder de la Unión Demócrata Independiente, el mayor partido del país.
No obstante, matizó que si él no pudiera pagar la educación de sus hijos "también marcharía".
Los estudiantes, cuya huelga de tres meses es el nudo del conflicto, reclaman porque deben pagar mensualidades de hasta 1.000 dólares, incluso en las universidades públicas.
El conflicto, que está lejos de zanjarse según dirigentes sociales y políticos, derivó ahora en exigencias de cambio al sistema privado de pensiones y la constitución política, aprobada en dictadura.
El trasfondo de la crisis, matizada por las elecciones municipales de 2012 y el amplio rechazo a las élites políticas, es la inequitativa distribución del ingreso en el país.
Chile posee un ingreso per capita de 16.000 dólares anuales, pero la mitad de los hogares perciben menos de 1.000 dólares mensuales, es decir unos 4.000 dólares per capita anuales.
El presidente Piñera, quien fustigó el intento de huelga nacional apoyado por la oposición de centro izquierda, rechazó hasta ahora un diálogo directo con los jóvenes y pretende resolver la crisis en el Congreso, de mayoría opositora.