Chile en su bicentenario: progreso económico, espíritu solidario
SANTIAGO DE CHILE.-Chile llega a su bicentenario con una vitalidad económica que pronto puede convertirlo en un país desarrollado, y viviendo una vibrante sensación de orgullo nacional por el temple de 33 mineros que, atrapados a 700 metros de profundidad, sobrevivieron 17 días racionando migajas de comida y gotas de leche.
Pero llega también con el lastre de una pobreza que se niega a desaparecer, las heridas aún abiertas de una dictadura cruenta, y la rebelión creciente de los empobrecidos descendientes de sus pueblos originarios.
Muchos chilenos se ven reflejados en la fortaleza de los mineros que llevan más de 40 días en el fondo del socavón, con temperaturas de 30 grados Celcius y 80% de humedad, y que pese a la tecnología de punta desplegada para rescatarlos, no saldrán antes de noviembre.
Los ciudadanos también parecen aprobar el tesón de las autoridades, que no cejaron hasta ubicar a los mineros y comenzaron la inédita tarea de arrebatarlos a las entrañas del desierto y traerlos de vuelta.
El dirigente mapuche Manuel Chocori cree que los mineros tiene el ADN guerrero de su etnia, que combatió por 300 años a los conquistadores españoles.
"Los mineros son muestra de la genética que tiene la sociedad mapuche", dijo a la AP. Marta Lagos, directora de la Corporación Latinobarómetro, dijo que parte del éxito chileno se origina en su herencia mapuche, "austera, dura, seca, tenaz, persistente", pero que no es admitida por la sociedad chilena, que mayoritariamente se considera blanca, y no mestiza.
"El primer problema que tiene el Estado chileno es que no acepta la existencia del problema (mapuche)", dijo. Para Lagos Chile enfrenta el bicentenario con un problema de identidad, a diferencia de México que recién conmemoró el suyo.
"El gran éxito económico de Chile se constrasta con una especie…de lentitud del desarrollo cultural", afirmó Lagos. "Aquí estamos en un proceso brutal de individualización. Así pilla al bicentenario a chile".
La escritora Isabel Allende afirmó que "me parece muy justo" que la atención en el bicentenario esté centrada en los mineros, "pero los mapuches llevan mucho más tiempo reclamando por algo que es muy justo.
Es una deuda pendiente que tiene Chile con los mapuches, no de hace 200 años, desde hace 500″, declaró, en referencia a la demanda mapuche por lo que consideran sus tierras ancestrales.
Otra prueba para la nación en su bicentenario fue el terremoto de 8,8 grados que asoló el centro-sur del país el 27 de febrero, dejando cientos de miles de damnificados, 521 muertos y 56 desaparecidos y daños por más de 30.000 millones de dólares. La Secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, se declaró el jueves conmovida por "la fortaleza del pueblo chileno".
"El terremoto en febrero demostró su inquebrantable determinación. Y sus esfuerzos para rescatar a los mineros atrapados es fuente de inspiración para todos nosotros", añadió.
Frente al terremoto y al drama de la mina San José, 850 kilómetros al noreste de Santiago, los chilenos mostraron ser profundamente solidarios con sus compatriotas en desgracia. La tenacidad también marca el largo camino de Chile desde que los criollos iniciaron su lucha por independizarse de España en 1810, la que se consolidó en 1818.
La solidaridad y tenacidad son constantes en la historia chilena, incluso durante los días de la dictadura del general Augusto Pinochet, que dejó más de 3.000 opositores muertos o desaparecidos.
El sicólogo y sociólogo Giorgio Agostini dijo a la AP que en situaciones de catástrofe se despierta en los chilenos "un fuerte sentido…como de unidad…donde se dejan de lado las discrepancias ideológicas, políticas, religiosas, y se comienza a desarrollar la parte mas humana".
Pero el progreso económico del país, que muchos en América Latina admiran, también hizo del chileno un ser individualista, por la fuerte competitividad para "el surgimiento personal", agregó Agostini.
Ante la tragedia resurgen la solidaridad y la tenacidad, como se observa ahora en el desierto, donde tres gigantescas perforadoras rasguñan día y noche la roca para llegar a los mineros.