Un par de horas después de que el equipo de Cuba confirmara la deserción de dos de sus jugadores, uno de sus hijos pródigos estaba en las gradas del estadio Hiram Bithorn, observando el partido del miércoles contra Puerto Rico.
Aroldis Chapman, cerrador de Cincinnati, viajó a San Juan, Puerto Rico, para ver jugar a Cuba por primera vez desde que escapara de la isla en un torneo en Holanda en julio de 2009.
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