Celebremos en familia, Sin olvidar que el riesgo no toma vacaciones.

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Uno de los grandes éxitos del capitalismo ha sido explotar las emociones y motivaciones de los ciudadanos consumidores, sobre todo con el uso de la vanidad, (pecado preferido del Diablo) y eso lo podemos ver en todas las celebraciones importantes de la humanidad.

Nos metieron en el ADN que no hay felicidad sin consumismo, que cada vez necesitamos más de las cosas con la que no nacimos para poder lograr nuestra propia identidad y existencia ante los demás que componen la sociedad del egoísmo. Y el espectáculo es alardear de lo que adorna nuestro existencia.

Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del Natalis Solis Invicti o Nacimiento del Sol invicto, asociada al nacimiento de Apolo.

El 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno, y que los romanos llamaron bruma; cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a. C. Eso dice google entre muchas cosas más.

Ahora bien, no todo lo que tenemos y que nos vino con el Capitalismo para convertirnos en buenos consumidores, lo que sustenta el crecimiento y el mercado de trabajo etc., es malo o negativo. Tenemos en NAVIDAD la oportunidad de crear momentos maravillosos de compartir, de juntarnos y sentir lo grandioso que es la amistad, la convivencia de la familia.

Y sobre todo para aquellos que no tienen la gran virtud de crear los momentos en otras épocas para darse la oportunidad de un abrazo, y buenas conversaciones, donde convocar los sentimientos y las emociones.

Las redes nos han querido sustituir la juntadera, creándonos los grupos sociales en línea como Facebook o Instagram etc., pero no podemos conectar el cerebro y los dedos con las emociones y las necesidades del cuerpo.

Pero sería una tragedia que así suceda y no sigamos dependiendo de nuestra bioquímica y experiencia, para sentirnos próximos y necesitados de las emociones que nos empujan y enriquecen nuestra humanidad.

Todos los mamíferos necesitamos la proximidad de nuestros congéneres, nuestros iguales, porque como mandato de la naturaleza es vital para la supervivencia y como tal necesitamos estar próximo, olernos, rozarnos, mirarnos, etc. para transmitirnos todo lo bueno de nuestra propia naturaleza que nos ha traído hasta este estadio donde nos encontramos.

Esta NAVIDAD no perdamos la oportunidad para perdonarnos y perdonar a la gente que nos importan, a nuestros familiares, amigos y vecinos, a nuestros compañeros de trabajo. Rompamos el silencio, rompamos la apatía y démonos un abrazo y le puedo asegurar que se sentirán mejor y podrán encontrar motivos para seguir adelante con objetivos claro de lo que vinieron hacer a este mundo.

FELICES JUNTADERA, que la Navidad se quede en sus corazones, para que todo el próximo año sea como ustedes quieran que lo fuera, no importa cómo les vaya en las elecciones de febrero y las de mayo también. Somos dominicanos y lo que importa es que sigamos adelante construyendo el futuro.

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