Lunes, 14 de octubre, 2019 | 10:02 am

Casas del XVI



Este fin de semana decidí redescubrir la nueva Ciudad Colonial y de verdad que sorprende ver como preservando su aire bohemio ofrece un exótico glamour aun desconocido para las mayorías, pero apreciado como una perla por quienes ya lo han descubierto.

Una de las mayores sorpresas es el proyecto de hotel boutique deluxe Casas del XVI, conformada por un conjunto de seis casas coloniales que pone a disposición del huésped apenas 21 habitaciones, todas con trato personalizado.

Se trata de una oferta que puede satisfacer al más exigente de cualquier parte del mundo, además de que envuelve en el ambiente colonial.

Se trata de una oferta complementaria que puede colocar al país en el mapa del turismo exótico del primer nivel.

Cada una de las seis casas (Casa de los Diseñadores, Casa del Árbol, Casa Macorís, Casa de los Mapas, Casa del Horno y Casa Caribe) tiene vida e historia propia, separada una de la otra y solo unida por el servicio.

El proyecto Casa del XVI, como se llama el complejo diseminado en la Ciudad Colonial, gana más resplandor si se coloca en el contexto del rescate global de la primera urbe del Nuevo Mundo.

El conjunto se constituye en una atractiva oferta de turismo histórico y cultural, repleto de primacías y con la posibilidad de brindar narrativas fascinantes de ese proceso de instalación de la cultura occidental en estas tierras.
República Dominicana ha dado un nuevo paso para alcanzar la meta de los diez millones de turistas al año, pues además de la oferta de sol y playa desarrolla otros motivos para venir o para volver.

Santo Domingo irrumpe como ciudad turística, combinando los atractivos de una urbe moderna y lo exótico de la época colonial.

El malecón se muestra impresionante a pesar de que inexplicablemente en el pasado se permitió la construcción de negocios que tapan tramos del mar, lo cual no puede volver a ocurrir nunca más. Ese paseo sigue sorprendiendo al turista.

Los cafetines y restaurantes, con sus mesas al aire libre, le impregnan un aire bohemio que fascina a turistas y locales.

Confieso que me impresionó la activa calle El Conde, donde las tradicionales tiendas de textiles han sido desplazadas por pequeñas y grandes tiendas de souvenires.
Vale la pena redescubrir lo glamouroso y lo coloquial de la Zona Colonial.

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