Santo Domingo.- Los cacerolazos han constituido una forma de protesta que busca hacerse sentir entre quienes ostentan el poder, para la derogación del actual Código Penal y las medidas tributarias que elevan el costo de la vida.
Carolina Mejía, alcaldesa del Distrito Nacional, respaldó las exigencias de la población, al considerar que la libre expresión, siempre y cuando sea pacífica, no atenta contra la democracia del país, sino la fortalece.
Durante su participación en el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, la alcaldesa consideró que el Gobierno y los funcionarios tienen la obligación de escuchar las inquietudes del pueblo dominicano.
Además, reafirmó que el derecho de la libre expresión es imprescindible en el ejercicio democrático.
"Como ejercicio democrático, creo que eso lo es, y lo que tenemos es que poner atención a lo que genera esas manifestaciones de la población de disgusto", concluyó la funcionaria
Jornada de cacerolazos se extiende
En muchos barrios del Gran Santo Domingo, el sonido de los utensilios de cocina se extiende como eco ambiental, mezclándose con el ruido del vaivén de los automóviles y la gran vida en la urbe.
Las ollas, calderos de todo tipo, acompañadas con el tap tap de los cucharones, marcan el inicio de una protesta pacífica que exige al Gobierno la implementación de políticas públicas que mejoren el estilo de vida.
El germen de las reclamaciones fue convocado por líderes del medio urbano, en este caso Melymel, quien responde al nombre de pila Melony Redondo.
Pero las exigencias no solo exigen estabilizar los costos, también gritan a voces la reforma policial. Un proyecto tan aclamado que busca reestructurar la institución desde sus bases para propiciar un servicio del cuerpo del orden más cercano a la sociedad.