Carestía del pollo
El régimen alimentario dominicano tiene como componente fundamental el consumo de carne de pollo.
No es una práctica nueva, sino que viene ocurriendo así desde hace varias décadas, sobre todo por los precios altamente económicos que había mantenido el producto a través del tiempo.
Hace varias semanas que la carne de pollo experimentó un aumento exorbitante en el precio final y que tienen que pagar los consumidores.
Un fenómeno inexplicable, ya que los granjeros ni los intermediarios pueden explicar de manera clara a qué se debe tal incremento.
En el pasado reciente habíamos comentado que el período de transición, hasta que tomaran posesión las nuevas autoridades, se prestaba para que sectores desaprensivos jugaran con la estabilidad de los precios de la canasta familiar.
Todo luce que con el caso de los precios de la carne de pollo ha sucedido tal como habíamos dicho.
Las autoridades de Industria y Comercio no pueden cerrar los ojos ante esta situación, ya que el precio exorbitante a como se está vendiendo la carne de pollo pone en riesgo la calidad de vida del pueblo dominicano, muy maltrecha ya en los sectores carenciados del país.
Estamos ante una situación que de no corregirse puede derivar en un ciclo inflacionario, y por tanto podría contagiar el comportamiento de los precios de otros artículos fundamentales en la canasta familiar.
Es hora de que se actúe en consecuencia y devolver el sosiego a cientos de miles de consumidores, pero sobre todo, a las administradoras y amas de casa de los hogares dominicanos.
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