Cara y cruz en la violencia

editorial

La violencia ha sido fuente de buenas y de malas noticias entre el fin de semana y el lunes, unas originadas en la reunión de seguimiento al Plan de Seguridad Ciudadana, que tiene lugar regularmente los lunes, y otras en la procuradora general de la República.

Al referirse al tema en la reunión de ayer en el cuartel general de la Policía, la ministra de Interior, Faride Raful, informó que la tasa acumulada de homicidios se ubica en 6.98 por cada 100 mil habitantes, la cifra más baja registrada en los últimos cuatro años.

Puso en relieve, sin embargo, que el componente principal de los homicidios —en muchos casos consecuencia de violencia—, es social.

El remedio, como consecuencia, hay que ir a buscarlo en este plano, en el cual, según la ministra, se puede aspirar a moderar los niveles de confrontación con mecanismos de resolución de conflictos y fortaleciendo la convivencia ciudadana mediante las Mesas Locales de Seguridad, Ciudadanía y Género.

Con un enfoque en la denominada violencia intrafamiliar, de género y delitos sexuales, la procuradora general de la República habló en La Vega acerca de unos 72 mil casos registrados el año pasado, en la mayoría de los cuales figuran jóvenes de entre 18 y 34 años.

La información detallada la recoge el periódico El Nacional en su edición del lunes, en la que refiere una interesante propuesta de la procuradora Yeni Berenice Reynoso: que la forma de la educación sea reenfocada, de manera que no sólo se ocupe de enseñar a leer, a escribir, sumar y restar.

Según este punto de vista, la escuela debe de estar conectada con la familia, para entre ambas instituciones modelar el tipo de ciudadano que se desea para la sociedad.

Esta forma de la violencia a la que hizo referencia la magistrada Reynoso ha teñido de luto a una gran parte del año que vivimos.

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