Santo Domingo.- Combatir la pobreza no consiste únicamente en entregar ayudas, sino en crear las condiciones para que las personas puedan salir de la vulnerabilidad y construir una vida con mayores oportunidades.
Bajo ese enfoque, el Gabinete de Plan Social desarrolla programas dirigidos a familias, jóvenes, mujeres y personas privadas de libertad, con capacitación, empleo, emprendimiento y acompañamiento como principales herramientas.
La estrategia busca que la asistencia social no termine en una ayuda puntual, sino que se convierta en una ruta hacia la autonomía económica.
Así lo explicó Geanilda Vásquez, coordinadora del Gabinete de Plan Social, al detallar las iniciativas que impulsa la institución para atender de manera integral a distintos grupos en condiciones de vulnerabilidad.
Detalló que desde intervenciones a familias que viven en zonas de riesgo hasta programas para jóvenes que abandonaron los estudios, mujeres víctimas o en riesgo de violencia y personas próximas a salir de prisión, el objetivo común es identificar las necesidades, ofrecer herramientas y acompañar a los beneficiarios hasta su incorporación a la educación, el empleo o el emprendimiento.
Intervención directa a las familias
Vásquez explicó que una parte del trabajo parte de conocer las condiciones específicas de las comunidades y determinar cuáles familias requieren una intervención más profunda.
Como ejemplo, citó una población de alrededor de 45,000 habitantes y 12,000 familias, dentro de la cual fueron identificadas unas 380 familias que se encuentran por debajo de determinadas condiciones de vulnerabilidad.
Para estos hogares, la propuesta consiste en realizar una intervención integral, de manera que las ayudas respondan a las necesidades particulares de cada familia y permitan avanzar hacia mejores condiciones de vida.
La funcionaria sostuvo que esa visión constituye el espíritu de las políticas que impulsa el Gabinete: trabajar con los ciudadanos de acuerdo con sus niveles de necesidad y no aplicar una respuesta única para todos.
Jóvenes fuera del sistema
Uno de los principales retos identificados por Vásquez es lograr que los jóvenes que están fuera de las aulas o del mercado laboral puedan incorporarse nuevamente a una ruta de formación.
Sostuvo que el trabajo no se limita a convocarlos a un programa. Las coordinadoras sociales realizan visitas a los hogares para identificar a los jóvenes y conversar con sus familias.
En muchos casos, el objetivo es convencer al joven de que se incorpore a una ruta que puede conducirlo nuevamente a la escuela, a un empleo o al emprendimiento.
Sin embargo, permanecer en un proceso de formación durante varios meses puede resultar difícil para una persona que no dispone de recursos para trasladarse o alimentarse.
Por eso, el programa contempla un estipendio para cubrir el transporte, además de una comida diaria y otra para llevar al hogar durante el período de formación.
Tres caminos para salir de la vulnerabilidad
La estrategia contempla tres posibles destinos para los participantes: volver a estudiar, conseguir un empleo o emprender.
Para quienes desean regresar a las aulas, el Gabinete cuenta con acuerdos con PREPARA que permiten encaminar nuevamente a los jóvenes hacia la educación. Sin embargo, para quienes optan por incorporarse al mercado laboral, se establecen acuerdos con empresas y se utilizan las pasantías como mecanismo de transición.
Mientras que quienes tienen condiciones para desarrollar una actividad por cuenta propia pueden acceder a capital semilla y a herramientas de acompañamiento.
Vásquez insistió en que entregar recursos sin acompañamiento no garantiza que un emprendimiento pueda mantenerse.
Por ello, la estrategia incluye formación en gerencia, administración financiera y seguimiento, con el propósito de que quienes reciben apoyo puedan desarrollar y sostener sus iniciativas.
14-24 conecta formación con empleo
Dentro de esta estrategia, la coordinadora del Gabinete destacó el programa 14-24, mediante el cual se busca acercar a los jóvenes a oportunidades concretas de formación y empleo.
Explicó que existen acuerdos con empresas que identifican el personal que necesitan y, a partir de esa demanda, se prepara a los jóvenes.
Uno de los mecanismos utilizados son las pasantías, financiadas por el Gobierno dominicano durante tres meses, como una forma de facilitar el primer contacto de los participantes con el mundo laboral.
De acuerdo con Vásquez, alrededor de 700 jóvenes han sido contratados mediante estos acuerdos. También destacó que 14,000 jóvenes están incorporados a la seguridad social, un indicador que permite medir los resultados del programa.
Mujeres: más servicios en un mismo lugar
Vásquez expuso el modelo integral de atención para mujeres, inspirado en la experiencia de Ciudad de la Mujer en El Salvador.
Especificó que actualmente existen cuatro proyectos más en agenda y que ya cuentan con un solar en Higüey para desarrollar uno de los modelos regionales.
La propuesta busca concentrar diferentes servicios en un mismo espacio, de modo que las mujeres puedan recibir atención sin tener que desplazarse entre varias instituciones.
Según detalló, el modelo dominicano ha sido perfeccionado y contempla más de 21 servicios integrales.
La atención está dirigida especialmente a niñas y adolescentes embarazadas y a mujeres víctimas de violencia, pero también busca detectar situaciones de riesgo antes de que lleguen a convertirse en hechos de violencia.
Detectar la violencia antes de que ocurra
Vásquez añadió que la intervención comienza con el trabajo de las trabajadoras sociales, quienes pueden identificar señales de vulnerabilidad dentro del hogar.
A través de entrevistas y evaluaciones se procura determinar si existen situaciones de violencia o comportamientos que puedan colocar a una mujer en riesgo.
A partir de esa evaluación, la mujer puede ser remitida a servicios de psicología, orientación y programas destinados a fortalecer su autonomía.
El modelo también contempla la presencia de instituciones vinculadas con la atención de la violencia, como la Fiscalía y la Policía, de manera que la respuesta pueda producirse desde el mismo lugar.
La intención es que la mujer encuentre en un solo espacio las herramientas que necesita para enfrentar su situación.
Formación para alcanzar autonomía económica
La autonomía económica es uno de los componentes fundamentales de este modelo.
Vásquez explicó que se han diseñado distintas rutas formativas para que las mujeres puedan adquirir conocimientos y capacidades que posteriormente les permitan incorporarse al mercado laboral o desarrollar un emprendimiento.
Entre las iniciativas mencionó proyectos vinculados con el diseño y la gastronomía.
En el área de diseño, explicó que se contempla la participación de diseñadoras dominicanas que puedan impartir clases y posteriormente vincular a las participantes con actividades del sector.
También destacó el interés por aprovechar una cocina disponible en el programa para desarrollar una iniciativa similar a un formato de formación gastronómica, en la que chefs preparen a un grupo de jóvenes.
El embarazo adolescente y la pobreza
Vásquez relacionó además la prevención del embarazo en adolescentes con la lucha contra la pobreza.
Explicó que cuando una adolescente queda embarazada puede abandonar sus estudios y aumentar las responsabilidades económicas de una familia que ya se encuentra en condiciones vulnerables.
A su juicio, enfrentar esta situación requiere trabajar no solamente con la joven, sino también con su entorno familiar.
La funcionaria señaló que existen hogares donde determinadas situaciones han sido normalizadas y donde incluso se entiende que la adolescente puede dejar los estudios para contribuir al sostenimiento de la familia.
Por ello, consideró necesario intervenir psicológicamente en esos hogares para cambiar esas percepciones y evitar que la vulnerabilidad se reproduzca.
Atención psicológica y trabajo social
El acompañamiento a las familias y beneficiarios requiere, según explicó, una estructura de profesionales que permita atender las distintas situaciones.
Vásquez indicó que cuentan con 150 psicólogos a nivel nacional y 140 centros con psicólogos y trabajadores sociales.
Estos profesionales forman parte del proceso de identificación, orientación y acompañamiento de las personas que son incorporadas a los diferentes programas.
La funcionaria resaltó que el trabajo social no termina cuando una persona ingresa a una iniciativa, sino que requiere seguimiento para determinar si efectivamente logra avanzar hacia una condición de mayor autonomía.
Otro de los programas que destacó Vásquez está dirigido a las personas privadas de libertad próximas a salir del sistema penitenciario.
Explicó que alrededor de 6,000 personas salen del sistema cada año, pero que también ingresan aproximadamente 6,000, una situación que, a su juicio, evidencia la necesidad de preparar a quienes recuperan su libertad.
La estrategia planteada busca comenzar esa preparación antes de que la persona salga de prisión.
La intención es ofrecer capacitación en oficios, formación para el emprendimiento y posteriormente capital semilla, de manera que pueda contar con una actividad productiva al recuperar su libertad.
Trabajo de privados de libertad para reparar viviendas
La funcionaria también planteó aprovechar otros programas existentes para generar beneficios tanto para las personas privadas de libertad como para las comunidades vulnerables.
Explicó que existe un programa desarrollado conjuntamente con la Fiscalía mediante el cual las personas privadas de libertad que trabajan en determinados oficios pueden reducir su pena.
A partir de esta posibilidad, Vásquez señaló que existe un grupo de privados de libertad que podría contribuir a la reparación de viviendas de familias identificadas dentro de los programas sociales.
De esta forma, el trabajo puede representar una oportunidad para reducir la pena y, simultáneamente, convertirse en una contribución para familias que necesitan mejorar sus viviendas.
Una política social con seguimiento
Para Vásquez, uno de los elementos esenciales de estos programas es que los resultados puedan ser medidos.
Por ello, el Gabinete procura identificar indicadores que permitan determinar cuántas personas regresan a las aulas, cuántas consiguen empleo, cuántas pasan a la seguridad social y cuántas desarrollan emprendimientos.
El programa 14-24, por ejemplo, cuenta con resultados que permiten observar su avance mediante la incorporación de jóvenes a la seguridad social y las contrataciones realizadas a través de acuerdos con empresas.
La apuesta, en términos generales, es que la política social pueda convertirse en una ruta de salida de la vulnerabilidad.
Más que limitarse a entregar una ayuda, el modelo que plantea Vásquez busca acompañar a la persona desde la identificación de su necesidad hasta la formación, el empleo o el emprendimiento, con apoyo psicológico, social y económico cuando sea necesario.
De esta manera, el Gabinete de Plan Social procura que la asistencia se traduzca en oportunidades y que los beneficiarios puedan avanzar hacia una mayor autonomía económica.
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