Campesinos de El Seibo, dignidad y firmeza

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Celedonio Jiménez

El 6 de septiembre del año en curso fueron sacados violentamente de sus predios agrícolas, en La Culebra, Vicentillo, de El Seibo, unos 613 campesinos, que habían sido asentados desde 1975, hace 44 años.

El desalojo fue inmisericorde, alevoso y humillante, pues se produjo al filo de la madrugada cuando conductores de palas mecánicas, acompañados de alistados policiales, procedieron a la destrucción de humildes casitas campesinas y a arrasar siembras.

Esta acción implicó el derrumbe de 200 viviendas, la aniquilación de numerosos cultivos de víveres, cacao, aguacates, maíz y otros productos agrícolas, así como la muerte de un disparo de un menor.

La información ofrecida es que, para acometer estas abusivas acciones, circuló una elevada suma de dinero entre autoridades civiles y policiales de la provincia, desembolsada por el señor Pedro Guillermo Varona, apodado “El cubano”, quien se atribuye la propiedad de las tierras.

Frente a la situación fueron inútiles las diligencias llevadas a cabo en El Seibo y en Hato Mayor por los campesinos afectados para revertir la acción de desalojo.

Esto obligó a los campesinos a emprender una acción de resistencia cívica, como fue peregrinar desde El Seibo hasta el Palacio Nacional en la capital, a fin de ser recibidos por el presidente Danilo Medina. Cuatro días les tomó ese peregrinaje, pues habiendo salido el día 21 de octubre llegaron a la zona del Palacio Nacional el día 25.

Desde entonces se inició una fase de la lucha que, como la anterior, puso de manifiesto la firmeza de nuestros hombres y mujeres del campo y el apoyo de muchos pobladores de la ciudad.

Expuestos al sol y al sereno, los campesinos de El Seibo resistieron hasta producirse un nuevo desalojo del lugar en que acampaban. Un nuevo calvario se inició entonces, al tiempo que se incrementaba el punto de vista favorable de la opinión pública frente a la demanda campesina.

Este incremento forzó, finalmente, el recibimiento de los campesinos en el Palacio, lo cual, de por sí, constituye un resonante triunfo de la causa.

Algunas conclusiones: 1) Un factor trascendental en esta jornada campesina fue la alianza interreligiosa, que incluyó la participación destacada del sacerdote dominico Miguel Ángel Grullón y del pastor evangélico Silvio Molina.

También lo fue la participación solidaria de personas no adscrita a confesión religiosa alguna y cuyo norte es la justicia, 2) En nuestro país, gentes del Ministerio Público, de la Policía Nacional y autoridades civiles se transan por dinero vendiendo las mejores causas, y 3) No se puede poner en duda la resistencia y firmeza de los campesinos dominicanos siempre que se trate de una participación consciente, bajo una dirección confiable y motivada por el propósito de defender la dignidad y la justicia.

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