Campaña para la gente
Las nuevas generaciones no deben recordar cuando Santo Domingo era convertido en un chiquero de papeles, cruza calles, embadurnamientos de paredes y postes, e incluso desde aviones lanzando toneladas de basura en propaganda política. Costó esfuerzo, pero se logró, hoy la campaña electoral no embadurna nuestra ciudad.
Los dueños de todas las ciudades y carreteras de nuestro país, nosotros, dominicanos y dominicanas, debemos dar un paso adelante y comenzar a reducir la campaña electoral a sus límites necesarios. Lo primero es prohibir efectivamente la propaganda política por todos los medios hasta dos meses antes de las elecciones. Castigar con fuertes multas a los medios de comunicación y comunicadores que antes de esos dos meses den cabida a temas de campaña y candidatos. Que las primarias partidarias sean celebradas en el mes de marzo del mismo año de las elecciones, con padrones cerrados a la militancia y con actividades limitadas a los locales partidarios. Se debe prohibir tajantemente la modalidad del bandereo que es una ocupación grosera del espacio público y que no se permita el uso de los postes eléctricos y señales públicas para colocar la propaganda. Incluso debe terminarse con los mítines multitudinarios, que son expresiones primitivas de hacer política. La propaganda únicamente debe hacerse por la radio, televisión y prensa, y que ningún medio pueda destinar más del 10% de su espacio o tiempo para el conjunto de la propaganda política, distribuida de manera equitativa entre los candidatos, en horarios limitados. Merecemos una campaña política hecha para gente, no para animales.
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