Campaña, cine y política
Afalta de conciencia política de las masas, la propaganda es un artificio excelente para la manipulación y lograr votos, el cine su mejor vehículo. En la actual campaña política dos sujetos acaparan el interés de este análisis, Hipólito Mejía y Danilo Medina.
El poder y los recursos generan mayores posibilidades, y si a eso se aunan buenas estrategias y calidad estética el resultado está garantizado.
La propaganda en el caso de Medina ha llegado a ser abusiva y ha rendido sus frutos porcentuales sin que hasta el momento se pueda decir que es un seguro ganador.
Mejía se mantiene como primera opción sin en el mismo esfuerzo e inversión. Sin contar con el criterio de las encuestas independientes o de uno y otro bando, en base a un sondeo personal desde la provincia Altagracia hasta el Cibao Central y Norte, incluyendo Barajas, en España, y Berlín, en Alemania, hasta ahora el voto lo beneficia en más de un 80%. Ahora bien, entremos en el interés, la calidad estética expresada en los anuncios donde interviene la imagen en movimiento o cinética.
En la formación de técnicos y creativos el cine es una de las disciplinas que ha sido afectada por la falta de recursos para la educación. Hasta el momento no hay escuelas especializadas y en las universidades no existe la carrera como tal, apenas se pueden encontrar algunas materias aisladas e insuficientes para un aprendizaje integral.
Esto, aunado al complejo de Guacanagarix que implica que los extranjeros lo hacen mejor, sobre todo por parte de las instancias gubernamentales (igual sucede con la fotografía de manera ofensiva hacia los creadores criollos), son los males que han impedido su desarrollo. Los directores de Danilo, con una estrategia que se ha ido adaptando al transcurrir de la campaña, lo que indica inseguridad e incoherencia, han manejado técnica y estéticamente un discurso cinematográfico mucho más profesional y en consecuencia mejor terminado.