Camino equivocado
Cuando se dice que el país anda por un camino equivocado, se habla en lenguaje figurado. Igual sucede cuando hablamos de los grandes problemas que azotan la sociedad dominicana.
En el plano de la realidad son los dominicanos, ciudadanos, mujeres y niños los que viven y sufren los avatares del día a día cuando “el país anda por un camino equivocado”.
Ese “camino” se traduce en el alto índice de la delincuencia, el alto costo de la vida y el quebradero de cabeza que sufren los jóvenes que se esperanzan en obtener su primer empleo.
En cuanto a los “grandes problemas que azotan la sociedad dominicana” tenemos que incluir los problemas de siempre, que cada gobierno viene heredando decenio tras decenio.
La falta de voluntad nos tiene sumergidos en el problema irresoluto de los apagones, la falta de servicios dignos de agua potable y la carencia de atenciones en los hospitales.
La descomposición social dominicana traza a diario un camino de doble vía.
Crece la delincuencia porque no hay un verdadero sistema de justicia; y la justicia se quiebra cuando a los juzgados llegan casos que involucran a personas dignas de un trato excepcional. ¿Quiénes imponen el rumbo del camino que transitamos? Todos conocemos la respuesta.
Y en el plano de la realidad es incontrovertible que el camino que transitamos, definitivamente, no es el más digno.
