Camino de dos meses

A punto de cumplirse dos meses de haber sido iniciado el frenazo de las actividades económicas, sociales y políticas, se observa un amplio movimiento de opinión tendente al reinicio de la marcha, inclusive en el gobierno, que debe de estar deseoso de abandonar la ruta de escombros por la que ha tenido que conducir al pueblo dominicano revestido del estado de excepción.

El sacrificio ha sido enorme. Sectores completos de la economía, como construcción, comercio, manufactura, hoteles, bares y restaurantes, fueron llevados de golpe a un limbo del que no será fácil sacarlos y encarrilarlos de nuevo.

Tal vez cuando se caiga en la cuenta del verdadero peso de este período será cuando la sociedad se encuentre batallando con las particularidades de la que algunos han bautizado como “la nueva normalidad”.

Algunas preguntas pudieran ayudar a terminar de vivir esta prueba con el espíritu templado para las tareas de los días por venir: ¿Cómo será el nuevo turismo? ¿Y las fuentes de empleo que hasta marzo iban adelante con dificultades previsibles, cómo responderán a las necesidades de la población? ¿Estará todo el que cerró en condiciones de abrir y acoger a los cientos de miles de colaboradores en estado de suspensión?

Esta economía, con una columna fuertemente afincada en el exterior (turismo y remesas) obliga a un esfuerzo extra para identificar el perfil de la nueva realidad, porque no sólo República Dominicana ha parado.

Poner el mundo a rodar de nuevo tomará su tiempo y, aunque parezca arriesgado, nadie volverá a vivir la vida dejada atrás, para bien o para mal. Ojalá y para entonces conservemos el hábito de trabajar.

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