Camino a los 60 años: perfil general del poder hoy
El poder hoy día en República Dominicana tiene una composición de doble hélice, como la espiral de una secuencia de genoma (ADN). Igual que aquella, tiene dos bandas que giran alrededor de un eje.
Una de ellas está hecha de la política partidaria y políticos profesionales. La otra de los negocios y sus capitanes tradicionales y emergentes.
De los dos lados puede ser hallada gente con una vislumbre de lo que está en juego de día en día, de lo que se puede y se debe hacer para evitar los riesgos de una caída y de lo que no se debe. Los unen las grandes ambiciones, principalmente de naturaleza material. Ideologías y principios han sido puestos a un lado en todos los estratos sociales.
En el fondo prevalece un espíritu profundamente práctico, como el del yanqui típico o el europeo conservador, y en algunos tramos florece la acidez de los que no creen en lo dominicano, que es digamos el hueco a donde ha ido a dar nuestro pesimismo histórico, hecho de aflicciones.
Cuando se mira hacia atrás se encuentra que esta doble vía del poder de hoy se origina en los restos de la tiranía de Trujillo, el autócrata que durante 31 años concentró en sí tanto poder político y económico que se puede decir que modeló un tramo importante del destino dominicano en los planos social, moral y económico.
La desvitalización de una dominicanidad hecha de la creatividad que tiene lugar en una sociedad abierta, y en contacto pleno con otras comunidades, impidió que tras el magnicidio del 30 de mayo del 61 se hiciera la luz en las mentes, los corazones y las voluntades. Todas las energías estuvieron orientadas a la apropiación de algo, así fuera un objeto o un título.
Encontrar un camino costó la inversión de grandes esfuerzos. Algunos emprendedores empezaron en el lapso 61—65 a empujar proyectos orientados en muchos casos con intuición y la solidaridad social o familiar y de aquellos días todavía quedan algunos en pie. Otros son apenas recuerdos.
Del otro lado, en la otra hélice, la encarnizada lucha por el poder político hizo imposibles los acuerdos, porque en el fondo estaba el motor del trujillato y la Guerra Fría, que no dejaban de ejercer su influjo sobre los espíritus y las voluntades.
En esta atmósfera llegó la guerra del 65, por donde la participación política de los Estados Unidos se convirtió en intervención abierta en la forma y la ruta del Poder.
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