Camarón que se…
República Dominicana, tras los Juegos Olímpicos de Londres, debe someterse de inmediato a evaluar esa participación.
Y debe hacerlo con toda la objetividad para evitar que el romanticismo y la improvisación continúen influyendo históricamente en decisiones trascendentes
La obtención de dos medallas no puede obnubilar la mente de los dirigentes, dado que si se ven con ojos críticos los resultados, solo el atletismo salió por la puerta grande.
Por lo tanto, es obligatorio que las demás federaciones analicen las causas por las que no alcanzaron los logros que tenían proyectados en esos juegos.
Los triunfos alcanzados por el país en atletismo son una demostración fehaciente de que si se trabaja con metas definidas y con la debida planificación, los resultados mejoran.
En Beijing, por ejemplo, el boxeo de Cuba, otrora potencia mundial, cayó estrepitosamente, al punto de que no obtuvo medalla. Sin embargo, en Londres los cubanos regresaron a los primeros lugares, tras analizar las fallas.
Hay que celebrar las dos medallas, pero los que fracasaron deben comenzar a trabajar desde ya, para lograr mejores resultados.