Calentar comida en bolsas plásticas: un hábito cotidiano con riesgos ocultos

Para reducir estos riesgos, los expertos recomiendan optar por recipientes de vidrio o acero inoxidable, especialmente al momento de calentar alimentos

Cantina-Plástica

Aunque muchas personas utilizan bolsas de plástico para guardar o recalentar alimentos por comodidad, especialistas en salud advierten que esta práctica puede tener efectos negativos tanto para el organismo como para el entorno.

De acuerdo con el Ministerio de Salud de Perú (Minsa), no todos los plásticos están diseñados para soportar altas temperaturas. Solo algunos envases, como los identificados con los códigos 1 (PET) y 5 (PP), pueden usarse con alimentos bajo condiciones específicas. Sin embargo, las bolsas plásticas de uso común no cumplen con estos estándares, por lo que al exponerse al calor pueden liberar sustancias químicas perjudiciales.

Entre los compuestos que pueden transferirse a los alimentos figuran el bisfenol A (BPA) y los ftalatos, asociados a alteraciones hormonales, problemas metabólicos y enfermedades cardiovasculares. Además, el calentamiento en microondas dentro de estos materiales no siempre es uniforme, lo que aumenta el riesgo de proliferación bacteriana y posibles intoxicaciones.

Un análisis internacional de Sapien Labs, que incluyó a más de 270,000 personas en 130 países, también sugiere que el uso frecuente de plásticos para alimentos calientes podría estar relacionado con una menor calidad en la salud mental, independientemente de otros factores en la dieta.

Las autoridades sanitarias también alertan sobre la reutilización de envases plásticos desechables o deteriorados, ya que esto incrementa la liberación de microplásticos. Estas partículas pueden acumularse en el cuerpo con el tiempo y contribuir al desarrollo de diversas enfermedades.

Para reducir estos riesgos, los expertos recomiendan optar por recipientes de vidrio o acero inoxidable, especialmente al momento de calentar alimentos.

Asimismo, aconsejan almacenar correctamente la comida en refrigeración, mantener buenas prácticas de higiene y evitar sobrecargar el refrigerador para garantizar una adecuada conservación.

Más allá de la salud, el uso excesivo de plásticos también impacta el medio ambiente, debido a su lenta degradación y acumulación en ecosistemas.

En definitiva, cambiar hábitos simples en la cocina, como evitar calentar alimentos en bolsas plásticas, puede marcar una diferencia importante en la salud y en la protección del entorno.