Cabildos en emergencia

En materia de servicios edilicios podría decirse que hemos avanzado muy poco, a’Un se trate de que, como país, transitamos el primer cuarto del siglo veintiuno.

Todavía los cabildos son asumidos por los ciudadanos como una corporación basurera. No hay mayor límite que ese que podamos imponerle a una institución tan importante como el cabildo, no importa de la ciudad que se trate.

De manera que cuando se acumula la basura en las calles de una ciudad, fruto de una crisis desbordada en el cumplimiento del único servicio demandable a los cabildos, los ciudadanos pegan el grito al cielo.

Pasó que recientemente –asumiendo que los cabildos son organismos basureros, los regidores de Santo Domingo Norte declararon el organismo en estado de emergencia.

De hacer un cotejo a los servicios que están obligados a ofrecer a la ciudadanía –y no los proveen- habría que declarar en estado de emergencia, día por día, a todos los cabildos de la República.

Todavía tenemos una idea muy del pasado y no terminamos de asumir que un cabildo tiene un presupuesto, fruto de los impuestos de los ciudadanos, no solo para recoger basura y pagar sueldos a todo el personal que trabaja allí.