Cabildos basureros
La inmensa mayoría de los alcaldes electos y reelectos tienen la idea que van a las instituciones que presiden o al frente de las que continúan- solo para recoger basura. De entrada, fue el tema tratado en los discursos de juramentación.
El tiempo ha pasado, el país y el mundo transitan el primer cuarto del siglo XXI, pero los cabildos y sus incumbentes no se ponen en sintonía y continúan con discursos y propuestas que pertenecen al periodo superior de la barbarie. Entienden que solo hay que trabajar con la basura, por la basura, para la basura.
Hay alcaldes que lo han entendido, incluidos dentro de la excepción, y aunque no resuelven totalmente el problema de la basura, tienen algunos logros.
Entre los cuales, haciendo justicia, hay que mencionar una funeraria municipal, mejores edificaciones para Cuerpos de Bomberos, aunque sin equipos y sueldos honorables, la construcción de parques, instalaciones deportivas y centros comunales. Ahora bien, ningún alcalde puede exhibir, entre sus haberes, una biblioteca digna para sus munícipes. No las hay y no les preocupa que exista.
El nuevo periodo que estrenan los actuales incumbentes municipales servirá para que puedan ensayar nuevas propuestas, para escuchar las verdaderas necesidades de las comunidades que representan y para que puedan dar soluciones de desarrollo a la altura de un país que las necesita.