Buenas señales de Francisco

El nuevo papa, Francisco, asumió su misión con una serie de simbologías alegóricas a la misericordia y la humildad, lo que podría dar luz del camino que trazaría su pontificado.

El primero fue el nombre escogido. Ningún otro Papa se había hecho llamar Francisco, que trae a la memoria a dos santos que trabajaron estrechamente por los pobres y la solidaridad como lo fueron san Francisco de Asís y san Francisco de Sales.

Otra alegoría importante fue su llamado a rezar un Padre Nuestro, que es considerada como la oración del perdón, porque fue instruida por el propio Jesucristo, y que su parte central indica que “perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.

Francisco realizó su primer acto oficial como Sumo Pontífice y se trató de una indulgencia plenaria, la cual consiste en una acción de remisión de las penas del pecado ante Dios.

Francisco también se presentó ante la multitud en la plaza San Pedro con el mismo pectoral (crucifijo) que utilizaba por su condición de arzobispo de Buenos Aires, y no usó el dorado, característico del Sumo Pontífice, lo cual ha sido interpretado como una muestra de humildad.

Mientras la multitud congregada en la plaza San Pedro aplaudía y lanzaba salutaciones al nuevo Pontífice, éste le pidió que en silencio oraran por él y la misión que le tocaba asumir. La multitud calló, empezó a orar y Francisco reclinó la cabeza en señal de que recibía las oraciones de los fieles.

Estas son señales halagüeñas de lo que pudiera ser el pontificado del primer Papa latinoamericano.