Buen indicio
El déficit habitacional, por un lado, y la tendencia a migrar de los ciudadanos del interior, hacen que se formen asentamientos humanos con pobreza de servicios y mala calidad para el desarrollo humano.
Muchos crecen y forman parte de los anillos de pobreza extrema en áreas urbanas.
El más paradigmático: La Barquita, tocó la sensibilidad del Presidente de la República, quien visitó el lugar e hizo promesas que parecen tener un buen norte.
Hace poco emitió un decreto que declara a la zona de alta prioridad para el Gobierno. La pieza establece la reubicación de ese asentamiento en los sectores Sabana Perdida y Los Mina de la provincia Santo Domingo.
Se trata, según los arquitectos, estadígrafos y expertos en urbanismo, de una solución que necesitará de otros planes que contemplen devolverle la salud al río Ozama, altamente contaminado, ya que allí desembocan todas las cañadas de los sectores periféricos.
El decreto que se acaba de conocer constituye un buen indicio, pero todavía hay que invertir en la construcción que alojará a los desalojados de La Barquita.
En iguales condiciones hay otros asentamientos, que esperan la atención del Gobierno desde hace décadas. Esperemos que este caso, cuando se resuelva, sirva como esperanza para reubicar los demás asentamientos a orillas del río Ozama.
