La lucha que se está verificando en el seno de la Federación Internacional de Fútbol es sencillamente descomunal, al punto de que su presidente, Gianni Infantino, está buscando desesperadamente el respaldo de países que no se han manifestado ni en favor ni en contra de su solicitud de vender a inversionistas privados un 20 % de participación de los derechos comerciales en los Mundiales.
Esa petición de inmediato encontró la oposición de la mayoría de los países que generan la mayor cantidad de dinero que suplen a la FIFA, aproximadamente unos 4 mil 200 millones, cifra con la que mantiene en operación a casi todas las federaciones de países pobres.
Infantino sabe perfectamente que su permanencia en la presidencia de la FIFA debe estar sustentada por la mayoría, por lo que no ha escatimado esfuerzos para realizar giras, como la efectuada al país, donde se encuentra la totalidad de los miembros de la CONCACAF, organismo que también rechazó esa propuesta.
El principal obstáculo que encuentra la solicitud de Infantino viene de la UEFA, que es la entidad que genera más recursos económicos de todos los miembros de la FIFA.
En lo adelante Infantino, quien se ha mantenido por 11 años al frente de esa entidad, tendrá que hilar muy pero muy fino, para poder unificar de nuevo el apoyo de esos miembros rebeldes a su solicitud de privatizar el mayor recurso económico con que cuenta la FIFA.
La realidad monda y lironda es que, al parecer, los días de Infantino en la presidencia están contados, aunque sus actuaciones después del rechazo casi unánime, es que el hombre es un experto nadador en aguas turbulentas.
Esperemos los próximos meses para saber a ciencia cierta cual será el futuro de Infantino al frente de la FIFA.
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