BNV e invernaderos

Los empresarios agrícolas que se han inclinado por probar en el mundo de los invernaderos sienten frustración por lo que ellos definen como “poca atención” que les brinda el Banco Nacional de la Vivienda para atender las solicitudes de préstamos colocadas en la institución financiera.

Hay en este momento más de un centenar de expedientes “frenados” en el despacho de Federico Antún, sin que se ofrezca una explicación concreta de porqué se ha producido el tranque, toda vez que los recursos están, si se toma en cuenta las facilidades ofrecidas por el Deutsche Bank, de España.

Tienen la creencia de que en el BNV estarían jugando al cansancio de los productores, sin que se explique cuál es la razón final para adoptar esta postura.

El caso Hondo Valle

Los que se han quedado como “perico en la estaca” son los agricultores de Hondo Valle, allá en la fronteriza Elías Piña, a quien Frank Rodríguez “metió en un lío” de invernaderos, pero al final los soltó en banda y ahora éstos no saben qué hacer.

“Hagan lo que ustedes quieran con ellos”, esa fue la respuesta que recibieron del actual director del Indrhi, quien entusiasmó a esos pobres campesinos cuando estaba al frente del IAD.

Valerio Montero, el vocero de los afectados, quiere una respuesta, pero él dice que como van las cosas parece que no hay nada que hacer.

Son 5 mil metros de invernaderos, de modo que se trata de una cosa seria y que, lógicamente, amerita de una respuesta rápida y efectiva de las autoridades.

Problema migratorio

Parece que las autoridades han perdido el control en la frontera del ingreso de haitianos indocumentados.

La cantidad de estos extranjeros que hay en el sur dedicados a faenas agrícolas, por ejemplo, llama mucho la atención, sin entrar en detalles en los casos de Constanza y Jarabacoa, para no citar Bávaro y Punta Cana, dos casos muy específicos.

No se sabe qué hace Migración en tal sentido, entidad que solo tiene registrados 78 mil de esos extranjeros, conforme lo dicho recientemente a EL DÍA por el vicealmirante Sigfrido Pared Pérez.

Y eso, que no se toca la caterva de ilegales que trabaja en el sector construcción y a los que se dedican a vender frutas, sin tampoco mencionar a otros dedicados a otras actividades.