Blair justifica la guerra de Irak, pero lamenta "profundamente" los muertos

LONDRES.- El ex primer ministro británico Tony Blair defendió con ardor este viernes la guerra de 2003 contra Sadam Husein y criticó al "nocivo" Irán, pero lamentó "profundamente las pérdidas de vidas humanas", en una nueva comparecencia ante la comisión que investiga el conflicto de Irak.

La expresión tardía de su pesar se produjo al final de cuatro horas de debates técnicos y aburridos -retransmitidos por las televisiones de información continua- cuando el presidente del panel, John Chilcot, le preguntó si tenía algo que agregar.

A la misma pregunta, en su primera comparecencia casi exactamente un año atrás, el primer ministro laborista entre 1997 y 2007 dijo que no sentía "ningún arrepentimiento", lo que le valió una avalancha de críticas. Esta vez precisó sus palabras.

"Querría decir claramente que, evidentemente, lamento profunda y sinceramente las pérdidas de vidas humanas entre nuestras fuerzas armadas, las de otras naciones, las de civiles que acudieron a ayudar a los iraquíes y las de los propios iraquíes". "Demasiado tarde", dijeron varios allegados de víctimas que se sentaban entre el público en la sala instalada en el centro de convenciones Queen Elizabeth II del centro de la capital británica.

"Sus mentiras mataron a mi hijo. Espero que pueda vivir con ello", le acusó Rose Gentle, madre de uno de los 179 soldados caídos en Irak. Blair estaba convocado por segunda vez ante la comisión para "aclarar" sus primeras declaraciones.

Un año más tarde, el tono de los cinco miembros del panel pareció menos inquisitivo, y las respuestas de Blair menos afiladas también. Sin embargo, el ex jefe de gobierno no cambió el fondo de sus argumentos, convencido como siempre de la propiedad de su decisión de entrar en guerra, y tampoco aportó nuevos elementos.

Ante todo porque se negó a autorizar la publicación de su correspondencia "muy privada" con el ex presidente de Estados Unidos, George W. Bush. Según Chilcot, partidario de su divulgación, ésta habría permitido "aclarar lo que pensaba Blair" y sus relaciones con el mandario estadounidense en el momento en que ambos decidieron un "cambio de régimen" en Irak.

La correspondencia se refiere sobre todo a la cumbre Blair-Bush en el rancho texano del presidente en abril de 2002, 11 meses antes de la invasión. Respecto al motivo de la no divulgación de esta correspondencia, Blair dijo que "las notas al presidente Bush eran privadas (…) Tenían que ser confidenciales", explicó Blair.

Coinciden "esencialmente con las declaraciones que he expresado en público", agregó sin embargo.

Como en enero de 2010, los debates de este viernes giraron en torno a tres temas clave: ¿Era la guerra legal al no haber resolución explícita de la ONU? ¿Manipuló deliberadamente Blair la opinión sobre la presencia nunca probada de armas de destrucción masiva (ADM) iraquíes, que justificaron la entrada en guerra? ¿Cómo llegó Blair a apoyar a los neoconservadores estadounidenses? Hace un año Blair defendió su "decisión justa" de acabar por las armas con el "monstruo Sadam Hussein".

Sus acusaciones contra "el dictador" siguieron siendo inflexibles, pero en esta ocasión el tono fue más medido. En cambio, endureció su lenguaje para denunciar al "nocivo" Irán, país que "alienta el terrorismo" y desestabiliza Oriente Medio, y criticó al actual presidente norteamericano Barak Obama por ser demasiado blando con Irán. Blair dijo que el llamamiento de Obama a Irán en su discurso de El Cairo en 1999 había logrado pocos resultados: "Siguen con el terrorismo, siguen con la desestabilización, siguen con las armas nucleares".

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