BID, desarrollo y Haití
Las constantes visitas del enviado especial de la ONU y ex presidente de EE.UU., Bill Clinton, a Haití colocó a la nación caribeña en la agenda de inversión de importantes empresarios del mundo, de la que no están excluidos los dominicanos.
No se trata de visitas, también su mensaje de atención y apoyo se escuchó en importantes foros y escenarios internacionales como el Consejo de Seguridad de la ONU, donde planteó que Haití tiene una destacable oportunidad para superar décadas de empobrecimiento y malos gobiernos. Planteó que no podrá salir solo de la fosa económica y social en la que está. Necesita la ayuda de la comunidad internacional.
El discurso empieza a dar sus frutos. Una misión del Banco Interamericano de Desarrollo, que preside su titular, hará esta semana en Haití una reunión trascendental, que incluye la presencia de un centenar de empresarios extranjeros con el propósito de incidir, promover y participar en inversiones. La delegación dominicana está integrada por agroempresarios, exportadores, técnicos y analistas económicos.
La realidad es que República Dominicana, como país vecino, tiene en Haití una impresionante oportunidad para restablecer sólidamente un camino de doble vía en áreas tan vitales para ambas naciones, como la agricultura, pecuaria, agroindustria y actividades económicas vinculadas a la oferta de servicios.
En principio, Bill Clinton concitó la atención de empresarios norteamericanos, de Canadá, Brasil, Argentina, Colombia y República Dominicana. Decir es hacer, reza una frase muy común entre nosotros. Haití, definitivamente, está en el camino de conquistar un futuro promisorio, que lo colocará, al paso de los próximos años, en un nivel impresionante de competitividad regional.