Béisbol al día
Bases robadas sin brillo
En los últimos años, las bases robadas son las que más brillo han perdido dentro de las estadísticas de Grandes Ligas.
Esto se debe a que el llamado juego pequeño, del que las bases robadas eran fundamental, ha sido relegado a un segundo plano por el juego grande, que tiene como protagonista al jonrón. Es una realidad asombrosa que en la Liga Americana sólo Anaheim y Tampa Bay tienen más robos que jonrones. Los Angels (64 estafas y 42 jonrones) y Tampa Bay (90 hurtos y 72 vuelacercas).
En la Nacional, donde los robos eran más frecuentes, sólo tres equipos tienen más hurtos que vuelacercas, pero en ninguno de los casos estafar bases es su prioridad. Los Dodgers, con la ausencia de Manny, tienen 34 vuelacercas y 48 robos. Los Metros, 31 jonrones y 54 estafas. Los Gigantes (24 H4 y 36 hurtos). Los Piratas (23 y 23).
Lo más extraño de todo es que los grandes robadores de la actualidad llegan a salvo en la mayoría de las veces. Carl Crawford, de Tampa Bay, es el líder absoluto, con 34 estafas, siendo atrapado en tres ocasiones. Crawford llegó a robarse 30 de seguido sin ser atrapado. La primera vez que lo cogieron fue el 30 de mayo, cuando el lanzador dominicano Francisco Liriano, de Minnesota, lo sorprendió en segunda base. Otros robadores de excelente porcentaje de éxito son Bobby Abreu, Angels (15-0); Jason Barlett, Tampa Bay (14-1), y Derek Jeter, de los Yanquis (11-1).
