Balotaje de infarto en el Perú

Wilfredo Mora NUEVA
Wilfredo Mora

Perú se cuenta entre los catorce países latinoamericanos con sistemas mayoritarios de doble vuelta para dirimir la elección presidencial. Se conoce como balotaje y exige una mayoría de votos para que un candidato sea electo en una segunda ronda entre los dos candidatos más votados, de forma tal que el ganador obtenga necesariamente la mayoría requerida. Aunque en esta ocasión las elecciones están polarizadas (medio país enfrenta a la otra mitad y hay una evidente fragmentación en la que participan prácticamente dos partidos políticos, dos personas), por la volatilidad electoral que cambia los resultados de minuto a minuto, e independientemente de los resultados, el balotaje del estamos siendo testigo es de infarto, pero no incierto.

El partido peruano ´Fuerza Popular´, fundado el 9 de marzo de 2010 por Keiko Fujimori para participar en las elecciones generales peruanas de 2011, es la principal organización del movimiento político conocido como fujimorismo, vinculado al legado del expresidente Alberto Fujimori, que se autoinfringió, en 1992, un golpe de Estado, y que renunció a la presidencia por fax, desde Japón. Es un partido de derecha, con tendencia a centroderecha. El otro partido, al que pertenece a Sánchez Palomino, es ´Juntos por el Perú´, una organización política peruana de centroizquierda e izquierda, funda y presidida el candidato actual, desde 2017.

Según datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales de Perú (ONPE), el organismo público encargado de organizar y ejecutar las elecciones, el conteo rápido dio ganadora a Keiko, mientras que el conteo al 100 % dio ganador al opositor Roberto Sánchez. Al llegar al 98.236 % de las actas contabilizadas, Keiko volvió a estar primero con una ventaja de 859 votos de diferencia. Sólo quedan 13 actas pendientes y 1,623 en observación.

En una elección tan cerrada como esta, se debe destacar el rol de las encuestas preelectorales, como la realizada por IPSOS organizada por Transparencia, a boca de urna y de conteo rápido, basada en una muestra estadística de actas electorales, estimaron un resultado extremadamente ajustado, que otorgó una ligera ventaja a Roberto Sánchez (50.3 %) sobre Keiko Fujimori (49.7 %). Pero igual el país está a la expectativa en un conteo que todavía no ha finalizado.

El mundo mira hacia el Perú, mientras ocurre un balotaje muy similar al que tuvo lugar en 2021, cuando el resultado entre Pedro Castillo y la propia Fujimori “se conoció seis semanas después de la votación, también con una diferencia mínima”.

La verdad sea dicha, las elecciones peruanas están representadas por la élite peruana y por el resto del país; mientras Keiko es la representante de la élite empresarial, Roberto Sánchez representa a los diversos grupos étnicos y populares, con un apoyo más fuerte en regiones rurales y del sur andino, donde existe descontento con las élites económicas y políticas de Lima. Es el candidato del llamado “antifujimorismo”.

No obstante, es muy interesante lo que está sucediendo en el Perú. A pesar del lento conteo de votos, esto no constituye una anomalía en el sistema electoral peruano, “que exige el traslado físico de actas desde todo el territorio nacional y desde decenas de países”. El sistema de partidos en Perú está repartido en partidos de derecha y centroderecha, y en muchas organizaciones políticas que han aparecido en los últimos años. Los politólogos expertos consideran que “el principal problema de Perú no es la falta de partidos, sino la falta de partidos fuertes y estables capaces de representar de manera duradera a distintos sectores de la sociedad.”

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