Balbuceos de una burguesía

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Uno de los puntos más luminosos de la teoría política de Juan Bosch es que en la República Dominicana la burguesía carece de conciencia de clase y no es la clase social dominante como corresponde a un sistema capitalista.

Situación que es producto de la forma tardía y anómala en que el sistema capitalista se implantó en nuestro país. Sin un desarrollo del capitalismo no es factible la transición a sistemas socio-políticos más avanzados.

La acción del imperialismo norteamericano que subordina nuestro aparato productivo a sus intereses, el modelo rentista que ha predominado en la transición de la clase oligárquica a la burguesa en nuestra economía, el monopolio trujillista que encarnó en su persona la ausencia de una burguesía criolla y una pequeña-burguesía depredadora de los fondos públicos como mecanismo de enriquecimiento personal, son parte de los hechos que forman históricamente dicha situación.

La Cuarta Convención Empresarial celebrada recientemente tímidamente reconoce la tesis boschista y apunta hacia el Estado y los aparatos partidarios dominantes en reclamo de un nuevo orden. En su punto 4 de las conclusiones señala:

“Consideramos que en nuestro país es vital estimular una profunda transformación cultural que permita establecer un nuevo modelo para el ejercicio de la actividad pública, así como de la actividad empresarial, orientado a promover mayores niveles de competitividad…”

Eso que llaman “transformación cultural” es propiamente una transformación política del modelo de Estado Dominicano que garantice el desarrollo de una burguesía dominicana productiva y al servicio del desarrollo de todo el pueblo. Cualquier otra interpretación es una vuelta al pasado o la preservación del presente modelo. ¡Hay que hacer lo que nunca se hizo!

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El Día

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