Bajas aceleraciones sísmicas no implican que alarmas telefónicas se activen

  • Técnicos del Observatorio del Loyola aseguran que se trató de un fenómeno “intraplacas”
  • Entidad ha registrado en los últimos 13 años un promedio de un sismo de esas magnitudes por mes

alerta

Santo Domingo.– Si bien los dos recientes sismos ocurridos al sureste de la República Dominicana generaron alarmas, indignación y reclamos en la población al no activarse las alertas telefónicas porque el sistema no estaba habilitado, lo cierto es que técnicos aseguran que las aceleraciones de los temblores eran bajas y en esos casos no son imprescindibles.

“Las aceleraciones registradas en el país resultan bastante bajas comparadas con los estándares internacionales (que exigen entre 0.20 y 0.40 m/s² para dar la alarma). La máxima aceleración registrada en Miches estuvo un 40% por debajo del mínimo requerido en el mundo”, explicó Javier Rodríguez, director del Observatorio Sismológico del Instituto Politécnico Loyola.

La red de estaciones sísmicas de este centro, desplegada por todo el sureste y el centro del país, midió los niveles de aceleración del suelo, arrojando resultados llamativos, como fue el hecho de que Miches registró la vibración más alta de todo el territorio, con 0.08 m/s²; en la Zona Universitaria (Santo Domingo) se percibió una aceleración de 0.06 m/s²; en el Mirador Sur (Santo Domingo) marcó una intensidad de 0.04 m/s², y en el resto del sureste las mediciones oscilaron tímidamente entre 0.02 y 0.04 m/s².

El catálogo de Loyola, en los últimos 13 años, ha registrado un promedio de un sismo de este tipo al mes. Lanzar alertas por vibraciones tan leves —que bien podrían confundirse con el paso de un camión pesado o una construcción vecina— solo causaría un caos innecesario y confusión masiva en la población.

Magnitudes en el este y el Gran Santo Domingo

El pasado domingo 27, a las 5:49 de la tarde, un fuerte temblor despertó las alarmas de la población, registrando magnitudes de hasta 5.6, según el Sismológico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), mientras que el Instituto Politécnico Loyola lo fijó en 5.1 y el Servicio Geológico de los EE. UU. (USGS) en 4.8.

“Este potente sismo, localizado al norte de La Romana y a 115 kilómetros de profundidad, no llegó solo. Apenas horas antes, el municipio de Guerra, en el Gran Santo Domingo, ya había sido sacudido por otro sismo de magnitud 4.3”, puntualizó Rodríguez tras detallar los datos clave de este fenómeno que mantuvieron en vilo a las autoridades sismológicas.

Sobre el autor

Yanet Féliz

Periodista con amplia experiencia en temas de medio ambiente y ciudadanía.