Aunque termine la guerra, el impacto seguirá: economista advierte que petróleo y alimentos permanecerán caros hasta 2027

  • Raúl Hernández Báez afirma que un posible cese al fuego en Medio Oriente aliviaría la incertidumbre global, pero no eliminará las presiones sobre la inflación ni el costo de vida

Raúl Hernández Báez 4
Raúl Hernández Báez .

Santo Domingo.– La guerra en Medio Oriente podría acercarse a una tregua, pero sus efectos sobre el costo de vida están lejos de terminar. Los altos precios del petróleo, los alimentos y otros bienes seguirán presionando la inflación y afectando a las economías hasta 2027.

Así lo advirtió el economista Raúl Hernández Báez, quien señaló que un eventual acuerdo entre Estados Unidos, Israel e Irán ayudaría a reducir la incertidumbre en los mercados internacionales, aunque no borraría los daños provocados por el conflicto.

“Podemos comenzar a pensar en un escenario de posguerra, pero eso no significa que desaparezcan sus efectos económicos”, sostuvo el economista.

Según explicó, muchas de las presiones generadas por la crisis ya se trasladaron a sectores clave como la energía, los alimentos y el transporte, cuyos precios continuarán elevados aun cuando cesen las hostilidades.

El mundo enfrenta la guerra en medio de una recuperación económica

Hernández Báez destacó que el conflicto encontró a la economía global en una etapa de expansión moderada, lo que ha permitido amortiguar parte del impacto.

Destacó que la producción manufacturera mundial mostraba señales de aceleración antes del estallido de la crisis, un factor que considera positivo porque brinda mayor capacidad de respuesta a gobiernos, bancos centrales y empresas.

“No es lo mismo enfrentar una guerra con una economía mundial debilitada que hacerlo en un momento de crecimiento”, explicó durante su ponencia realizada en la conferencia “Estabilidad, financiamiento e integración en un entorno global incierto”, en el Senado de la República.

Sin embargo, advirtió que ese margen de maniobra tiene límites cuando los choques provienen de sectores tan sensibles como el energético.

El petróleo no volverá pronto a los niveles previos al conflicto

Aunque termine la guerra, el impacto seguirá: economista advierte que petróleo y alimentos permanecerán caros hasta 2027

Uno de los principales focos de preocupación sigue siendo el petróleo. Explicó, que antes de la escalada militar, el barril de crudo WTI se negociaba alrededor de los 63 dólares. Durante los momentos de mayor tensión llegó a superar los 100 dólares.

Aunque los mercados proyectan una reducción gradual de los precios, el economista afirmó que los contratos futuros indican que el petróleo cerraría el año por encima de los 80 dólares por barril.

Afirmó que esto significa que seguirá costando alrededor de 20 dólares más que antes del conflicto. La razón principal es que parte de la infraestructura energética afectada en la región podría tardar varios años en recuperar plenamente su capacidad operativa.

Algunas estimaciones apuntan a que el proceso de reconstrucción podría extenderse hasta cinco años.

El combustible más caro impactará toda la economía

El especialista explicó que el aumento del petróleo no solo afecta a quienes compran combustible.

También influye en el costo del transporte, la generación eléctrica, la producción industrial y la cadena de distribución de alimentos.

“Cuando aumenta el petróleo, aumenta prácticamente todo”, señaló.

Por esa razón, considera que las presiones inflacionarias continuarán presentes en la mayoría de las economías durante los próximos meses.

Los alimentos siguen siendo una amenaza para la estabilidad

Otro punto de preocupación expresado por el economista es el comportamiento de los alimentos.

De acuerdo con Hernández Báez, los precios internacionales continúan cerca de un 34% por encima de los niveles observados antes de la pandemia del COVID-19.

Aunque los aumentos registrados en 2022 han disminuido, la canasta alimentaria mundial sigue siendo significativamente más costosa que hace cinco años.

Dijo que a esto se suma la incertidumbre sobre los fertilizantes, un mercado altamente dependiente de las rutas comerciales que atraviesan zonas afectadas por conflictos geopolíticos.

El economista recordó que cerca del 30% del comercio mundial de fertilizantes circula por áreas vinculadas a las tensiones en Medio Oriente.

Antes de las recientes señales de distensión, el mercado proyectaba incrementos de hasta un 30% adicional en algunos fertilizantes hacia finales de año.

Transportar mercancías también cuesta más

Las dificultades logísticas también continúan generando presión sobre los precios.

Según explicó, las tarifas internacionales de transporte marítimo se encuentran aproximadamente un 43% por encima de los niveles registrados en junio de 2025, lo que encarece el traslado de materias primas, productos terminados y bienes de consumo en prácticamente todas las regiones del mundo.

Como consecuencia, aseguró que varios bancos centrales han comenzado a reconsiderar sus planes de reducir tasas de interés.

Un escenario que obliga a actuar con prudencia

Para Hernández Báez, las economías de América Latina y el Caribe deberán prepararse para navegar en un entorno complejo, caracterizado por combustibles más caros, alimentos costosos, presiones inflacionarias persistentes y riesgos climáticos crecientes.

A su entender, el reto para los gobiernos será combinar políticas monetarias y fiscales responsables que permitan proteger el crecimiento económico sin descuidar la estabilidad de precios.

“Estamos más cerca de una solución al conflicto, pero todavía no del final de sus consecuencias económicas”, afirmó.

Sobre el autor

Eymi Silvestre

Periodista del área económica.