Auditoría al Padrón Electoral
Los censos y las elecciones sirven, aunque parezcan dos actividades disímiles, para llevar luz a problemas que subyacen y se agravan o trasladan sin solución efectiva de año en año en la sociedad dominicana.
En la cultura del dominicano permanece como una conducta recurrente su renuencia a actualizar informaciones vitales. En ese orden podemos mencionar datos de índole personal, como la variación de estado civil, cambio de domicilio, profesión o defunción.
Justamente, esas fueron de las pocas observaciones que hicieron los técnicos de la Organización de Estados Americanos (OEA) que hicieron la auditoría al padrón de la Junta Central Electoral.
Indica que los familiares de los fallecidos son lentos al tramitar su exclusión del registro de votantes, por lo que aún permanece el 21 por ciento, que no han sido retirados administrativamente para evitar afectar a algunos que realmente estén vivos. También destaca la apatía de exmilitares para solicitar su habilitación en el Padrón Electoral.
Sin embargo, pese a esos señalamientos, de los cuales la OEA exculpa a la JCE, el organismo internacional elogia el padrón electoral y la seguridad del Centro de Cómputos, colocándolo por encima de todos los países de América.
La noticia llega a tiempo, para tranquilidad y sosiego de la sociedad dominicana. Reconforta que un organismo internacional, sin los prejuicios generados por las campañas electorales, haya hecho tal distinción a esos instrumentos electorales.
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