Atentos en las calles
Ayer, camino al periódico para cumplir con mi jornada de trabajo, manejaba por la avenida Los Próceres, deteniéndome en cada semáforo en rojo que se me presentaba en el trayecto.
Todo marchaba bien hasta que en una de las paradas me doy cuenta que dos tipos en un motor se mantienen a mi lado y no avanzan, a pesar de tener el espacio para hacerlo, por la misma peculiaridad del transporte que utilizaban, aunque el tránsito no me lo permitía a mí.
Al seguir, observo que ellos se mantienen a mi lado y cuando otro semáforo me impide avanzar, con vehículos atrás y delante, ellos se detienen en la puerta de mi vehículo y maniobran para pegarse.
Ya estoy un poco prevenida por el comportamiento de estos delincuentes y al momento que veo que van a sacar algo de una funda que tenía en la mano el que iba detrás del conductor, aprieto la bocina de mi auto y la dejó pisada, ellos se asustan y avanzan, pues a unos metros más adelante están unos oficiales de la Amet y el seguridad de un restaurante a mi derecha avanza hacia nosotros.
Este es uno de los tantos intentos que se han convertido en costumbre en las calles de Santo Domingo y el país, donde muchos salen afectados, a veces hasta perdiendo la vida, por cosas materiales que no valen ni siquiera la pena.
Lamentablemente, esto va en aumento y no sabemos a quiénes podría afectar hoy o mañana.
Estar alerta ya es una forma de vida que debemos asumir, a sabiendas que el resultado dependerá en gran parte de la reacción que tengamos al momento del hecho. A Dios gracias porque, en mi caso, todo quedó solo en un susto.