Asumir visión de pueblo
La tarea es ardua y difícil, pues de lo que se trata es de liberar y penetrar la realidad que vive a diario nuestro pueblo, para entonces así poder buscar respuestas al escándalo de la pobreza al que han sometido a las mayorías.
De lo que se trata es de darse un baño de pueblo, para hacer posible que de ahí brote y germine la semilla de la liberación y de la esperanza que nos lance a un nuevo despertar y al camino de libertad de todos los pueblos.
Estas inmensas mayorías formadas por gentes a las que se considera económicamente despreciables, políticamente alienadas, culturalmente marginadas y religiosamente sincretizadas deben ser asumidas en esta nueva visión y táctica para producir los cambios que tanto hemos soñado y esperado.
Hay que propiciar y fomentar nuevos modelos de organización, otras formas de servicios, nuevos compromisos para cambiar las condiciones de opresión y de empobrecimiento.
Sólo cuando la masa pasa a ser pueblo consciente de su deber de liberarse y transformarse, mediante la participación y la comunión, se comienza a crear la conciencia de que algo hay que hacer para salir de la pobreza a que un grupito tiene sometido a todo un pueblo.
Esta nueva manera de organizar el pueblo no es para repetir el "quítate tú para ponerme yo" que se ha repetido a lo largo de la historia, sino un llamado desde la praxis a la construcción de una sociedad más justa, donde no hayan explotados y explotadores, oprimidos y opresores, sino hombres y mujeres comprometidos en la construcción de un mundo más fraterno.
Es la necesidad de vivir junto al pueblo y de caminar no por el pueblo sino junto al pueblo. Es tomarse en serio el trabajo con los pobres y solidarizarse con ellos.